La ciudad
Miércoles 08 de Febrero de 2017

Investigan una millonaria estafa de una empresa fantasma rosarina

Era una SRL que estaba inscripta para venta de materiales domésticos y de construcción. Emitió un tendal de cheques sin fondos y se evaporó.

Un tendal de cheques sin fondos y decenas de empresas estafadas por sumas millonarias. Ese fue el panorama que dejó la retirada de una SRL fantasma que había instalado sus oficinas en la zona sur y, sin más, desapareció con la mercadería que había adquirido antes de que sus proveedores recibieran la noticia de que no había dinero en la cuenta corriente para hacer frente a las deudas contraídas. Hasta ayer, los cheques rechazados superaban los tres millones de pesos, pero se estima que el monto total de la maniobra defraudatoria podría superar en forma exponencial esa cifra. La Unidad Fiscal de Delitos Económicos y Complejos está tras la pista del titular de Dimare SRL, la empresa en cuestión.

"Somos una empresa que se desarrolla en el sector de la construcción, manejando proyectos con principios de calidad, tiempo, alcances y costos. Adaptamos las especificaciones técnicas y los planes a los diversos requerimientos de nuestros clientes". De este modo se define la firma Dimare SRL en su página web, donde informa que sus oficinas están ubicadas en Presidente Quintana al 2400. Los investigadores indicaron que la empresa se radicó allí en noviembre de 2016.

Pero Dimare es una empresa fantasma que, al parecer, fue constituida para llevar adelante una maniobra fraudulenta de gran magnitud que dejó unas 25 víctimas en Rosario y alrededor de 15 en Buenos Aires. "Todos los días se suman dos o tres más", explicó una de las damnificadas.

En forma paradójica, fue la propia web de la falsa empresa la que sirvió de plataforma para poner en contacto a todas las víctimas, que se conocieron a través de comentarios que hablaban de un mismo problema.

Según contaron a La Capital algunas de las víctimas o sus representantes legales, el modus operandi se repite en todos los casos. Una empresa que en los papeles resultaba confiable y que tenía buenas referencias del Banco Central, pedía un presupuesto para comprar las mercaderías que ofreciera la compañía que estuviera en la mira.

Dimare SRL firmó su contrato societario en 2014 y estaba inscripta para venta de materiales de uso doméstico y de construcción. La amplitud de esos rubros le permitió comprar desde maquinaria industrial hasta ropa de trabajo para obreros, pasando por colchones, artículos de informática, viandas para cubrir almuerzos e incluso una fiesta de fin de año para 70 personas.

Sea lo que fuere, era abonado con cheques diferidos a 30 o 60 días. "Eso es una práctica común. Se averigua la solvencia del comprador y si las referencias son buenas, se financia el pago", detalló una de las damnificadas.

"A nosotros nos pidieron un presupuesto en noviembre y en diciembre hicieron una compra con cheques a cobrar a fines de enero y a principios de febrero. Hicimos la transacción y a fines de diciembre nos escribieron para hacer una nueva compra. Les entregamos la mercadería el viernes 19 de enero pero nos dijeron que la persona que firmaba los cheques no estaba, que pasáramos el lunes siguiente a cobrar", graficó.

Ese lunes encontraron las oficinas vacías, el relato de los vecinos que decían que el sábado (20 de enero) habían vaciado por completo las instalaciones y un cartel que explicaba que la empresa se había mudado a la localidad bonaerense de Hurlingham.

Un baldío

"Un conocido fue a la dirección que indicaban, pero había un baldío", explicó la víctima. Cuando fueron al banco para averiguar el estado de los cheques que tenían que cobrar, les dijeron que no tenían fondos.

De acuerdo al relato de los damnificados, las estafas son de 150 mil pesos en adelante, siempre con cheques, casi todos del banco Santander Río.

"Antes de realizar la transacción nos comunicamos con este banco y nos dieron buenas referencias", dijo el letrado de una de las víctimas. "Ninguno de los que recibieron esos cheques pudieron cobrarlos. Lo que no entendemos es por qué el oficial de cuentas del banco le otorgó a una empresa fantasma 1.850 cheques. Eso son como 40 chequeras y son muchos los requisitos que hay que cumplir para que te den una sola", se quejó.

El abogado de una de las víctimas detalló que hasta ayer habían rebotado cheques por más de 3 millones de pesos.

La investigación

La Unidad Fiscal de Delitos Económicos y Complejos, a cargo de Sebastián Narvaja, estaba ayer tras la pista de uno de los titulares de la SRL. De acuerdo con una fuente, y según figura en el contrato societario, el sospechoso está identificado como Jonathan M.. Se trata de quien firmó la mayoría de los cheques emitidos por la empresa fantasma.

Este hombre no había sido detenido. Sin embargo, según fuentes judiciales, la semana pasada fueron apresadas tres personas en el marco de un allanamiento ordenado por Narvaja.

El operativo fue ordenado tras conocerse uno de los casos particulares: una de las empresas que cayó en la estafa entregó cerca de un millón de pesos en maquinarias industriales, por las que recibió como pago de Dimare SRL un cheque sin fondos.

Esas maquinarias, entre las que había varios clarks (equipos para cargar y descargar mercaderías en lugares elevados) tenían instalados sistemas de GPS. Por esto, cuando los damnificados descubrieron que habían sido víctimas de una estafa, denunciaron el hecho y brindaron esa información al fiscal.

Según fuentes judiciales, el sistema de geolocalización arrojó que las maquinarias estaban guardadas en un galpón —cuya dirección no trascendió— que se allanó el jueves pasado.

Ignacio Carbone, defensor de los detenidos, sostuvo que los sospechosos eran los dos dueños del galpón donde fueron halladas las mercaderías y una persona —Mariano C.— quien tenía una factura por la compra de esas maquinarias.

Este último fue sometido a una audiencia imputativa el sábado último, pero el juez Gonzalo López Quintana lo dejó en libertad por falta de pruebas. "Se trata de un damnificado que compró las mercaderías de buena fe", sostuvo el letrado.

Los dueños del galpón, que según Carbone estaban guardando de favor las mercaderías que Mariano C. había adquirido, serán sometidos a una audiencia imputativa en carácter de cómplices.

Comentarios