La ciudad
Domingo 07 de Mayo de 2017

Intimidad y entretelones de una charla sobre cultura cannábica en la UNR

Las organiza la Asociación Rosarina de Estudios Culturales (Arec) y este año la UNR les presta las instalaciones para reunirse.

"Algunos tienen miedo de salir convertidos en yonkis (adictos a las drogas)". La persona que habla se llama Emmanuel Ramírez, es parte de la Asociación Rosarina de Estudios Culturales (Arec), y está parado al frente de una de las principales aulas de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas.

Su comentario logra sacar más de una sonrisa al público, una variedad de rosarinos y rosarinas que se acercaron a escuchar la asamblea mensual de socios terapéuticos de cannabis medicinal.

También transmite algo de tranquilidad: no deja de estar hablando de la marihuana, una droga ilegal, una planta llena de prejuicios. Los encuentros mensuales sobre el uso terapéutico y farmacológico de cannabis y cannabinoides se realizan desde años, siempre organizados por Arec. Este 2016, la propuesta dio un salto cualitativo y llegó a la Universidad pública, que prestó sus instalaciones.

   La charla arranca pasadas las 18.30, la hora convocada. En el aula hay casi cuarenta personas y lo primero que llama la atención es el amplio abanico de edades: desde señoras y señores de la tercera edad hasta bebes y niños y niñas de unos ocho años. La luz blanca del aula permite que todos se vean la cara y la sensación que eso transmite es de una informalidad y familiaridad intensas, raras en algo tan serio, tan al límite de las legalidades.

   Ramírez da el saludo inicial y anuncia que primero va a contar sobre Arec, la asociación que organiza el encuentro. No lo hace más que por contextualizar y hacer tiempo, porque también explica que hay que esperar: muchas personas no llegan a horario por cuestiones físicas.

   Da así algo de tranquilidad a un lugar que no está tenso, pero sí curioso. El joven diferencia lo ilegal de lo ilegítimo y anuncia que son cada vez más las enfermedades y patologías que pueden abordarse desde el uso de aceite de cannabis, que por eso es necesario informarse y exigir que cambien las leyes.

   También pregunta si alguien usó alguna vez la planta con fines terapéuticos. Una señora, muy coqueta, levanta la mano con timidez. Su hijo con autismo es usuario del aceite.

Responsabilidad

"Poder estar en la facultad es un salto cualitativo muy grande que genera grandes responsabilidades. Estamos cobijados en una institución muy importante, relacionada con el trabajo que hacemos, que tiene muchos grises legales. Se valora mucho el apoyo de gente con espíritu científico que no prepondera las cuestiones de inercia cultural en relación a prejuicios y estereotipos", explica Pablo Ascolani, presidente de Arec y asesor científico-técnico de la Sociedad Argentina de Cannabis Medicinal.

   Después de la introducción de Ramírez, la charla va a quedar en manos de Ascolani. Por una hora, aproximadamente, Ascolani, también docente de farmacología y licenciado en kinesiología y fisiatría, va a hablar de la historia del cannabis, de moléculas, efectos adversos y secundarios, y beneficios de los distintos tipos de consumo.

   La charla que dirige es muy técnica y la gente lo acompaña con una atención que pesa en el ambiente. Alguna que otra exclamación de sorpresa irrumpe ese silencio. También los ruidos de celulares que sacan fotos a las imágenes y cuadros que proyecta.

   El momento de las preguntas es el de mayor intensidad. Prácticamente todos los presentes piden la palabra y cuentan sus casos personales o hablan por quien están representando: padres con Parkinson, hijos con autismo, dolores musculares, epilepsias, etcétera. Ninguna respuesta es igual ni concreta. Pero en todas se repite el mismo consejo: averiguar siempre de dónde viene el aceite de cannabis que se consigue y cómo está preparado.

   "Traer la charla a Bioquímica nos implicó elevar el nivel de la misma, por el marco en que se da. Antes, la asamblea de socios terapéuticos buscaba ser más llana en el mensaje. En la facultad también buscamos un nivel que sirva a profesionales o estudiantes. Nosotros intentamos ser permeables a todos los públicos, por eso ofrecemos la posibilidad de aclarar, preguntar y repreguntar al final", explica Ascolani. Y detalla: "Las preguntas son diversas. Está el interés personal pero también se repiten muchas preguntas sobre preparados, plantas y dosificación. Muchas personas nos preguntan también dónde conseguir aceite de cannabis. Nosotros desde Arec buscamos que la gente pueda autocultivarse y hacer su propio aceite".

Límite difuso

El límite entre lo legal e ilegal parece difuso en estos casos. Una ley provincial y una nacional amparan el uso de cannabis medicinal, pero quienes tengan plantas son considerados unos delincuentes. "Desde la Asociación planteamos que la prohibición de determinadas drogas es inefectiva y genera daños, en lugar de ser útiles para la sociedad. Todo lo contrario a proteger la salud. En base a esa premisa hacemos estos encuentros con la comunidad. Para divulgar los límites y potenciales de la marihuana. También buscamos ayudar con conocimiento técnico para el quiera cultivar y dar un espacio íntimo, de escucha, donde pacientes pueden contar lo que les ocurre".

   El movimiento no cesa en el aula donde se desarrolla la charla. Ascolani estima que un promedio de 120 personas circulan por jornada mensual.

Y aclara: hasta ahora siempre fue de boca en boca.

   La primera publicidad que reciben estas charlas en Bioquímica es esta nota y el anuncio de que el viernes 12, a las 18.30, será el próximo encuentro, con inscripción previa a contacto@arec.com.ar

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