La ciudad
Jueves 06 de Julio de 2017

Golpe a una gran organización que facilitaba una evasión millonaria

Vendía facturas "truchas" para que otras empresas evitaran el pago de impuestos. Hay escribanos, contadores y técnicos informáticos involucrados

La maniobra probablemente es tan vieja como la evasión misma: consiste en crear empresas que en realidad no existen como tal e inscribirlas en la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip). Eso les pemite a quienes lo hacen generar facturas falsas que luego venden a otras empresas para que puedan evadir el pago de tributos al fisco. El ardid genera enormes ganancias para quienes venden las facturas "truchas" y permite a quienes lo utilizan eludir el pago de cifras fabulosas al Estado.

En los juzgados federales de Rosario hubo en los últimos años más de una investigación contra organizaciones y personas que se dedican a operar esta fábrica de dinero, la falsificación de comprobantes de pago. La más impactante estalló públicamente ayer, cuando un magistrado federal ordenó una cantidad inusual de allanamientos, detuvo a cinco personas sindicadas como los cabecillas de una organización de este tipo y restringió a otras 20 la salida del país. A todas les inhibió además la utilización de sus bienes.

Entre los integrantes de la banda hay escribanos, contadores, informáticos, administrativos y vendedores, todos engranajes indispensables para la ejecución del delito. Por cuestiones legales, la Afip no dio a conocer sus identidades y el juzgado federal que los investiga y ordenó los operativos no difundió ninguna información.

El caso se investiga como evasión agravada, falsificación y uso de documento falso y asociación ilícita. "Son ladrones de guante blanco", dijeron sobre los integrantes de esta "banda" en la Afip. Según voceros del organismo, la organización tiene unos 80 integrantes.

Evasión millonaria

El dato más impactante, sin embargo, es otro. De acuerdo a las estimaciones de los propios funcionarios del organismo recaudador, en el país hay más de 6.500 comercios que compraban las facturas apócrifas a esta organización. En total, según calcularon, esos comprobantes "truchos" les permitieron defraudar al fisco por más de 2.500 millones de pesos. "Y a eso falta agregarles los intereses de la deuda por impuestos impagos y las multas por no pagarlos a tiempo", agregaron en el organismo estatal.

Los operativos de ayer fueron ordenados por el juez federal Carlos Vera Barros, quien está a cargo de una causa originada por una denuncia que hizo la propia Afip ante el fiscal federal Nº 3 de Rosario, Guillermo Reynares Solari. De los procedimientos participaron fuerzas de seguridad federales y también unos 150 agentes del organismo de recaudación fiscal.

No hay precisión sobre la fecha a la que se remontan las primeras pesquisas, pero es casi seguro que los procedimientos no terminaron ayer. En total se allanaron 35 domicilios, varios de ellos en el microcentro: en Córdoba al 600, en Mendoza al 500 y en Laprida al 900. Los efectivos y funcionarios de la Afip se llevaron abundante documentación y material informático, de cuyo análisis podrían incluso surgir nuevas líneas de investigación.

En general, la maniobra de comprar facturas a empresas fantasma para hacer figurar operaciones comerciales ficticias está destinada a eludir el pago del IVA, aunque también permite evitar otras obligaciones con el Estado. El pago de Ganancias sería una de ellas.

Cabecillas presos

De los cinco detenidos ayer se sospecha que son los cabecillas de la organización. Los otros veinte a los que se les dictó la prohibición de salir del país desempeñan distintos roles en la fabricación y venta de facturas "truchas". En la Afip sospechan que hay al menos 60 personas más que integran esta gigantesca banda. Ahora todas ellas están imputadas junto a los cinco detenidos y las 20 con prohibición de salir del país.

Los 6.500 comercios que compraban por izquierda estos comprobantes de pagos y de gastos y los utilizaban por derecha para eludir el pago de impuestos facturaban con 72 Cuit distintos y en modalidades diferentes: emitían facturas de papel, electrónicas, tickets, por impresora fiscal y otras. Los especialistas de la Afip afirman que estas maniobras no serían posibles sin la intervención de escribanos, contadores y técnicos informáticos, y así lo hicieron constar en la denuncia que presentaron hace unos meses ante el fiscal Reynares. Sobre ellos tiene la lupa puesta ahora el magistrado Vera Barros.

La investigación preliminar de la Afip se inicaió hace meses tras la detección de la evasión a partir de la obligación de emitir facturas electrónicas y el deber de las empresas de presentar los libros electrónicos de compras y ventas.

Otro dato significativo que surge de la investigación es que las empresas inscriptas en la Afip para facilitar la emisión de facturas tienen como socios y directores a personas insolventes. Según contaban ayer en el organismo, algunas de esas personas identificaron a los organizadores del ardid ahora descubierto.

Un caso casi calcado en 2009

La defraudación millonaria que investiga el juez Vera Barros a partir de una denuncia de la Administración Federal de Ingresos Públicos ya generó varias investigaciones en Rosario. Una de ellas, a mediados de 2009, puso bajo la lupa a una organización similar a la que cayó ayer que en cinco años vendió facturas truchas por 72 millones de pesos y permitió así que distintas empresas eludieran el pago de impuestos por más de 33 millones de pesos. Entre los "clientes" de aquella organización figuraban una empresa contratista que con frecuencia gana licitaciones para hacer obra pública para la Municipalidad de Rosario y una compañía local de montajes industriales. No hay constancia de que los integrantes de aquella organización hayan sido procesados y mucho menos juzgados. Tampoco si hubo condenas, y si aquella banda dejó de operar. Las pesquisas estaban a cargo del juez federal subrogante Félix Angelini.


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