La ciudad
Sábado 18 de Marzo de 2017

Fuerte reclamo por la continuidad de Crisol, la escuela de joyería del país

La comunidad educativa de Crisol se movilizó ayer contra los ajustes y para que se le garantice una sede definitiva ante el vencimiento del alquiler.

La comunidad educativa de la Escuela Nº 472 Crisol, el único establecimiento público de joyería del país, se movilizó ayer contra los ajustes y en reclamo de una sede definitiva que los albergue.

   La jornada de lucha se realizó en el galpón de Caupolicán al 300, donde los talleres están funcionando. Pero en principio hasta junio, cuando se vence el contrato de alquiler.

   Esa situación generó incertidumbre y angustia dentro del plantel docente, entre los alumnos y los familiares quienes reclamaron a las autoridades definiciones urgentes sobre el futuro del establecimiento.

   Desde el Ministerio de Educación les indicaron que el traslado será a la sede de la escuela, a cuatro cuadras sobre Pasaje Magnano. Sin embargo, allí las obras para recibirlos aún no comenzaron.

   Los docentes reiteraron ayer sus denuncias sobre "constantes ajustes". Aludieron a dificultades para acceder a insumos, la falta de infraestructura necesaria, una ubicación que hace que año a año la matrícula vaya decayendo aún más, y el vencimiento del contrato de locación.

   "Hace años que desde el Ministerio de Educación de Santa Fe venimos escuchando que la provincia tiene una deuda histórica con la Escuela Crisol, que debe ser tratada como la escuela única que es y que por eso debe haber una reparación histórica, pero eso siempre queda en palabras", afirmó Claudia Luciani, docente y ex alumna.

   El galpón donde actualmente funciona el taller de joyería no sólo no reúne las condiciones de seguridad, ya que se trabaja con garrafas cuando debería haber una red de gas subterránea, sino que además en junio debe ser desalojado, sin sede definitiva asegurada.

   La escuela tiene una historia de más de medio siglo y un derrotero signado por enormes dificultades. Originalmente funcionó en Entre Ríos al 1400 y en la órbita nacional, otorgaba el título de Técnico en Joyería, Relojería, Grabado y Engarzado. En el año 1983 también fue la primera en la provincia en sumar a su currícula la tecnicatura en computación.

   Hasta la década de los 90 sus alumnos y plantel docente se ocuparon de la reparación y mantenimiento de relojes emblemáticos de la ciudad, como los de las iglesias Catedral, Nuestra Señora de Lourdes, Santa Rosa de Lima y San Ramón Nonato, e incluso se ocuparon según cuentan los actuales profesores de los artefactos de relojería que están en el Palacio Municipal y la Facultad de Derecho.

   Pese a eso y a que los alumnos llegaron hasta recibir becas de del gobierno de Suiza, en los 90, con la ley federal de educación se trasformó en tecnicatura en bienes y servicios, y la relojería se perdió para nunca recuperarse.

   El diseño y fabricación de joyas, un espacio desde donde se hicieron objetos emblemáticos como obsequios que se entregaron a visitantes distinguidos como los Reyes de España o los souvenirs para los participantes del Congreso de la Lengua, fue defendido a capa y espada.

Así, en el año 2012 tras varios años de pelea se logró la homologación del plan de estudio.

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