La ciudad
Martes 11 de Abril de 2017

Filtraciones y falta de luz obligaron a suspender las clases

Es en la escuela media Nº 392. Docentes, padres y alumnos realizaron un abrazo simbólico al edificio para reclamar mejoras

Los techos de la escuela media Nº392 "Juramento a la Bandera" tienen tantas filtraciones y goteras que la lluvia del domingo obligó a suspender las clases ya que varios salones estaban inundados y sin electricidad. Desde hace 2 años, los docentes del colegio de zona sur reclaman una solución a los problemas edilicios que se les presentan a diario y ayer, acompañados de sus alumnos, los padres de los adolescentes y referentes de Amsafé Rosario, abrazaron simbólicamente la escuela para reclamar mejoras.

La Juramento a la Bandera es la única escuela técnica pública de la zona sur. Por el edificio de Arijón y San Martín transitan a diario unos 560 chicos que cursan desde 1º a 6º año del secundario, con especialidad en electromecánica y economía y gestión. Parte de las aulas y la biblioteca funcionan en una construcción antigua que supo ser el casco de una de esas estancias que poblaban la zona sur, el resto de los salones están en una construcción anexa, más moderna.

Sin embargo, unos y otros comparten los mismos problemas: filtraciones en los techos, cielorrasos desprendidos, vidrios rotos, instalaciones eléctricas deficientes y falta de bancos. Ayer, sin ir más lejos, las lluvias del fin de semana obligaron a suspender las clases. Y no fue la única sorpresa que se llevaron los docentes y alumnos cuando llegaron al establecimiento, durante el fin de semana intrusos habían robado la biblioteca destrozando un televisor y llevándose las calculadoras científicas que utilizan los chicos en clase.

"Escuela abandonada", advertía uno de los carteles colgados en la puerta del establecimiento, mientras profesores, alumnos y padres pedían "alguna respuesta".

Por ejemplo, advertían, en el salón de 1º 1º se desplomó parte del cielorraso y una de las dos ventanas carece de vidrios; en 1º 7º, cada vez que llueve el agua chorrea por los ventiladores y como faltan bancos unos diez chicos utilizan los pupitres de madera donados en 2016 por un colegio privado.

Con sus buzos de futuras egresadas, Camila, Karen, Sofía y Jimena, charlaban sobre estas cosas en la puerta de la escuela. "Adentro de las aulas tenemos que estar siempre atentos a que no caiga algo del techo. En invierno hace mucho frío y en verano nos morimos de calor", se quejaron.

Hugo Bergamendi está a cargo de las clases de taller. "Hace 2 años que venimos reclamando todo esto. El año pasado tuvimos 4 reuniones con funcionarios de Educación, pero aún no encontramos respuesta", señaló y apuntó que "con mucho sacrificio el año pasado se compraron máquinas y herramientas de última generación para los talleres", pero con las condiciones del edificio, pronosticó, "van a quedar obsoletas en poco tiempo".

"El dinero para obras está disponible desde hace meses"

La delegada local del Ministerio de Educación provincial, Daiana Gallo Ambrosis, aseguró que "hace unos meses" están atentos a la situación de la escuela Nº 392. Sostuvo que se decidió "reorganizar" la dirección del colegio. "El dinero para las obras está, pero nunca se gestionaron", sostuvo. La manifestación protagonizada por docentes, alumnos y padres no causó sorpresa en la sede local de Educación. "Hace unos meses que venimos trabajando con la escuela porque detectamos conflictos internos importantes entre el equipo directivo y los docentes", explicó Gallo Ambrosis. Producto de este acompañamiento, señaló, se resolvió apartar a los directivos y poner en marcha un proceso de "reorganización institucional para poder salir adelante". Y agregó que la dirección de la escuela "nunca tramitó el dinero que está disponible a través del Fondo de Asistencia para Necesidades Inmediatas (Fani)".

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