La ciudad
Domingo 09 de Julio de 2017

Fein y una semana al más puro estilo Luis Sandrini

La semana que había comenzado con buenas noticias para la intendenta terminó sumida en una polémica que en tiempos electorales adquiere ribetes de puestas en escena bastante amplificadas.

La semana que había comenzado con buenas noticias para la intendenta terminó sumida en una polémica que en tiempos electorales adquiere ribetes de puestas en escena bastante amplificadas. Y así, como en las películas de Luis Sandrini, en las que se iba de la risa al llanto en cuestión de segundos, los rosarinos asistieron estos siete días a imágenes contrapuestas y situaciones que tienen versiones diametralmente diferentes de acuerdo al interlocutor que las cuente.

   El miércoles por la noche el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, aún no había metido el dedo en la llaga al cuestionar el déficit de las arcas locales y Mónica Fein lucía contenta. Tanto, que hasta posteó una foto participando de la cena anual de la organización civil Techo, una entidad que lucha contra el déficit habitacional en las grandes ciudades y que en marzo de 2016 decidió suspender sus acciones en Rosario "por la violencia que atraviesa sus asentamientos".

   Por aquellos días, Techo les comunicó a sus colaboradores y empresas aportantes que cesaba sus actividades "luego de un momento de reflexión y replanteo", y teniendo en cuenta "el resultado de contexto de violencia que atraviesa los asentamientos en los que trabajamos en la ciudad".

   Por lo bajo, los voluntarios de esa entidad contaban que habían quedado "en medio de tiroteos a plena luz del día", por lo que calificaban que la decisión de suspender el trabajo social en los asentamientos no era "feliz", pero sí "adecuada".

   La medida no cayó bien en el municipio. Hubo cortocircuitos con la entidad, voceros que se llamaron a silencio y muchas versiones cruzadas, como cada vez que se aborda un tema con ribetes polémicos.

   En abril del año pasado, Techo difundió un comunicado en el que remarcó que "el narcotráfico, como uno de los generadores de violencia, afecta directa y principalmente a los vecinos de las comunidades más vulnerables, quienes en muchas ocasiones se ven forzados a mudarse y/o padecen las consecuencias directas de la violencia por no tener otra alternativa".

   Y trascartón había sentenciado: "La seguridad e integridad física y emocional de todos los habitantes de los asentamientos es un tema intrínsecamente vinculado con el derecho al hábitat adecuado y a una ciudad que busque la integración de todos". Un diagnóstico que incomodó a más de uno en la Municipalidad.

   La herida parece haber cicatrizado porque 15 meses después la intendenta se mostró sonriente en la cena anual de la entidad que evidenció las profundas desigualdades sociales y los contextos de violencia que castigan a Rosario.

Alegrías y puestas en escena

Al día siguiente, Fein llegó a los despachos del área de Transporte de Nación, entregó documentación que había sido exigida para autorizar la puesta en marcha de la línea de trolebuses Q (en tiempos electorales las unidades ya fueron exhibidas en varias oportunidades y en realidad lo que más le interesa a los rosarinos es que circulen) y salió contenta con la novedad de que el jueves o viernes próximo ya estarán en funcionamiento.

   Horas más tarde llegó la frutilla del postre: el encuentro con Frigerio para solicitar financiamiento para grandes obras de infraestructura y la exigencia del ministro de auditar las cuentas del municipio como condición para viabilizar la llegada de fondos.

   Frigerio puso el acento en la cantidad de empleados que tiene la Municipalidad y disparó la polémica. Tal vez el error del ministro haya sido posar su mirada en el área de Salud, el gran bastión socialista de las últimas décadas. Quizás desconoce que Rosario tiene seis hospitales propios, un centro de especialidades médicas ambulatorias y dos maternidades, de allí que la planta de personal sea importante.

   Quizás si la lupa iba hacia otro lado, como secretarias donde pululan cientos de voceros, la reacción era diferente. O si se ponía en evidencia el gasto político, los asesores que suelen quedar en planta permanente cada vez que un concejal o diputado deja su banca, o el dinero que manejan en subsidios los senadores provinciales, las puestas en escena de los enojos no hubiesen sido tan amplificadas.

   Además, Frigerio justo eligió fustigar el presunto exceso de personal el mismo día en que se conoció la creación de la Dirección Nacional de Movilidad en Bicicleta, un área que a priori no se presenta como muy necesaria para los problemas acuciantes de los argentinos.

   Y así, la película de Sandrini dominó las escenas de una semana cambiante, con mucho enojo impostado y donde la campaña electoral siempre saca provecho. No olvide que esto recién comienza.

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