La ciudad
Domingo 06 de Agosto de 2017

Entre la anomia y los datos de una realidad lacerante

El hombre duda. No sabe cómo salir de la encerrona en la que se encuentra hasta que gira a la derecha y se va por la peatonal Córdoba.

Miércoles, 22.15. Un Peugeot 307 avanza lentamente por Sarmiento y al llegar a Córdoba el conductor advierte que media cuadra más adelante el tránsito está cortado. Una valla cierra el paso ya que allí se está trabajando en la remodelación del área central. El hombre duda. No sabe cómo salir de la encerrona en la que se encuentra hasta que gira a la derecha y se va por la peatonal Córdoba.

Como si fuera el viejo programa televisivo "Increíble, pero real", en Rosario pasan estas cosas. Un auto puede circular por la peatonal de la tercera ciudad más importante del país sin que nadie lo advierta. La situación deja al desnudo cómo algunas decisiones se toman por espasmos y ante cuestiones puntuales.

Así, en pleno reclamo por la inseguridad la peatonal se llenó de policías, colocaron garitas en esquinas y durante el día la saturaron de guardias urbanos. De esa postal se pasó a otra: las garitas fueron desmontadas y los policías se replegaron.

Unos meses atrás, el espasmo oficial había llevado a colocar un móvil de la GUM durante las noches en Sarmiento y Córdoba. Hoy ya no quedan rastros y allí lo que está batiendo récords de permanencia es un gran cable de la EPE que, luego de varios meses, alguien introdujo en un caño de plástico que se erige cual monumento que debería atraer las miradas de los visitantes.

Es más, si de visitantes se habla, quienes lleguen a esta ciudad se sorprenderán de ver el pésimo estado en el que se encuentra el inicio de la peatonal, desde Laprida a Maipú, donde a metros del palacio municipal muestra su peor cara. Locales abandonados (todo un reflejo de la prometida reactivación económica que no llega) y suciedad.

El primer aspecto es inevitable. Con tarifazos, alquileres por las nubes y ventas en franco declive, el cierre de comercios lamentablemente crece cada día. La mugre circundante, en tanto, podría despertar la atención de alguna cuadrilla.

La pregunta surge espontánea. ¿Si el centro de Rosario está así, cómo estarán los barrios más alejados?, esos lugares recónditos que ahora, en tiempos de campaña, son recorridos por los diferentes candidatos que luego suben fotos a las redes sociales con una nueva moda: personalizar los relatos.

Frases del tipo "con Agustín en su panadería de zona sur" o "visité a Juana en su casa de barrio Moderno" parecen ser el cliché de moda para atraer votos.

Mientras tanto, la realidad muestra la anomia que permite que un auto circule por la peatonal sin ser advertido por nadie.

Pan y trabajo

Mañana, en tanto, todo indica que la iglesia de San Cayetano, en Buenos Aires al 2100, atraerá a mucha gente. El patrono del pan y del trabajo suele incrementar la atracción de los feligreses en tiempos de crisis.

Un dato: este año se instalarán en las inmediaciones del templo 140 puestos de venta ambulante. Todo un indicador de los tiempos que corren.

La conmemoración religiosa llega tres días después del cierre de los talleres ferroviarios Rioro, en Pérez, que dejó a 71 familias en la calle. Datos oficiales de la UOM Rosario dan cuenta que desde febrero de 2016 a igual período de este año bajaron sus persianas 72 pymes metalúrgicas. Indicadores que preanuncian un Día de San Cayetano distinto.

En Rosario, en tanto, aún resuenan las cifras difundidas por la organización civil Techo, que destacó que cerca de 35 mil familias viven en 111 asentamientos informales, muchos de ellos con más de 20 años de antigüedad.

Se trata de la misma entidad que en 2016 retiró a sus voluntarios de las barriadas locales luego de que quedaran en medio de enfrentamientos a balazos entre bandas delictivas antagónicas. Los datos de pobreza extrema y de gente viviendo desde hace más de 20 años en condiciones paupérrimas no dejan muy bien paradas a las políticas sociales locales y nacionales.

Mientras tanto, anomia y datos coyunturales preocupantes se siguen paseando a sus anchas por la ciudad, como el Peugeot en plena peatonal.

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