La ciudad
Viernes 23 de Junio de 2017

En medio de días helados, Rosario tiene 110 edificios sin suministro de gas

Están en el centro y macrocentro de la ciudad. El servicio fue cortado por la empresa concesionaria tras detectarse fugas

A días de comenzado formalmente el invierno y en medio de muy bajas temperaturas, Rosario tiene 110 edificios sin gas. Se trata sólo de las construcciones ubicadas en el micro y macrocentro que, en líneas generales, presentaron pérdidas detectadas a partir de las denuncias de sus propios habitantes. Algunos de estos inmuebles permanecen así desde hace poco tiempo, pero otros llevan más de un año con el suministro cortado.

Los datos fueron confirmados por el gerente de Relaciones Institucionales de Litoral Gas, José María González, quien aclaró que se trata "ni más ni menos que de la media histórica".

Sin embargo, en 2013 y 2014, luego de la explosión en Salta 2141, que produjo la muerte de 22 personas, llegó a haber 400 edificios con interrupción del servicio. "Sus vecinos sabían que había deficiencias e hicieron la denuncia. Las tareas necesarias estaban muy demoradas y eso aumentó el volumen", refirió el directivo en La Ocho.

De todos modos, González indicó que "normalmente en los meses de invierno se incrementa el número mensual de reclamos y todos los días hay situaciones puntuales sobre edificios que hay que inspeccionar y en los que hay pérdidas". En tanto, también dijo que "permanentemente se rehabilitan inmuebles en los que se terminaron las reparaciones que había que hacer".

Así, destacó que "diariamente se habilitan y se cortan edificios, es una cuestión dinámica".

El titular de Relaciones Institucionales de la empresa indicó además: "Siempre tomamos al término del mes cuántos edificios están en condición de corte y por qué razones. Hay edificios que no tienen el servicio porque no tienen factibilidad de conexión o porque, a través de un reclamo, no hay suministro del servicio por pérdidas".

Este tipo de cortes obedece a inconvenientes de las instalaciones internas en el marco de un total cercano a los 7.500 inmuebles de más de dos pisos en el sector del centro y macrocentro de Rosario.

De todas maneras, existe un porcentaje menor de sitios en los que los cortes son producto de decisiones de la empresa luego de que sus cuadrillas encuentran pérdidas en su propia red. En estos casos, las reparaciones no requieren de cortes y son solventadas por la misma compañía a cargo del servicio.

En el caso de las fugas internas, son los consorcios o administraciones los que deben encargarse de los arreglos ya que los problemas están más allá de la línea municipal.

El proceso es el siguiente: se interrumpe directamente el suministro y se le da paso a un gasista matriculado que tiene que hacer los trámites para la rehabilitación, una vez que se subsanan los problemas.

Los cierto es que, en función de las readecuaciones que Litoral Gas exige para reconectar el sistema (en edificios más antiguos es peor porque no se ciñen a las actuales reglamentaciones), las demoras pueden extenderse en el tiempo. Por eso, alrededor de la mitad de los 110 edificios con cortes lleva más de seis meses en esa situación. Y hay algunos que alcanzaron más de un año.

Redes

Pero las pérdidas de gas no es el único problema que lleva a que los inmuebles rosarinos no tengan el servicio.

La red urbana está al límite de su capacidad. En los últimos años no se hicieron obras de expansión de las redes, cuestión que afecta a los nuevos emprendimientos.

Por eso, los desarrolladores inmobiliarios optaron como salida la creación de un fideicomiso para financiar los trabajos que Litoral Gas no emprende.

"Es una muy buena idea", destacó González, aunque admitió que "por varias razones, estas acciones están demoradas".

La Municipalidad, con estufas eléctricas

En la actualidad, tres grandes espacios de la Intendencia siguen sin el fluido de gas, por lo que el personal debe calefaccionarse con artefactos eléctricos y existen quejas por el frío que se sufre en muchas oficinas. Se trata del propio Palacio de los Leones, el edificio que perteneció a la Aduana (en avenida Belgrano) y el cuarto piso del Correo. Tras hallarse fugas, se debió cortar el gas y comenzar tareas de reparación. Sin embargo, el proceso es lento y falta mucho tiempo para que culmine.

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