La ciudad
Jueves 22 de Junio de 2017

"En estos lugares sostienen la misma lucha de Mica, y por eso estamos acá"

Néstor García, el padre de la joven asesinada en Gualeguay, pasó la tarde con militantes del Movimiento Evita y jóvenes de La Lagunita

"A Micaela no la vamos a recuperar", dice Néstor García, el padre de la joven estudiante y militante del Movimiento Evita brutalmente violada y asesinada en abril pasado en Gualeguay (Entre Ríos); y confiesa que el paso del tiempo lejos de aliviar la ausencia, como creyó en un principio, "es peor; porque la seguimos extrañando".

Así y todo, "Yuyo" —como todos lo conocen— divide su tiempo entre el decanato en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) en Concepción del Uruguay y el compromiso público que tomó pocas horas después de saber de la muerte de su hija. "Dijimos que íbamos a tratar de trabajar para cumplir los sueños de Micaela y acá estamos", dijo parado frente al Centro Cultural La Gloriosa, uno de los espacios donde el Movimiento Evita, en el barrio La Lagunita, realiza talleres con los jóvenes de la zona sudoeste. "En lugares como éste sostienen la misma lucha que tenía Mica, y por eso estamos acá", afirmó luego de compartir parte de la tarde con chicos del barrio y militantes.

Micaela tenía 21 años, cursaba la licenciatura en Educación Física y militaba en Gualeguay. Desapareció el primer fin de semana de abril luego de ir a bailar, y su cuerpo fue encontrado una semana más tarde en un descampado de las afueras de la localidad entrerriana.

La joven había sido brutalmente violada y asesinada. El principal sospechoso del femicidio, Sebastián Wagner, fue capturado días más tarde: estaba libre desde julio de 2016 pese a haber sido condenado a nueve años de prisión en 2012 por abusar sexualmente de dos mujeres en 2010.

Compromiso

A pesar del dolor, el compromiso de sus padres, Néstor y Andrea, fue inmediato. "Te prometo que lucharé por tus ideales, que todos te puedan ver. Vos me enseñaste a ser mamá. TKM, te amo. Hasta pronto mi negra!!!!!!", escribió pocas horas después en su cuenta de la red social Facebook su mamá; y su papá no paró de repetir: "Queremos cumplir sus sueños".

Con ese compromiso asumido, Néstor estuvo ayer en Rosario y además de pasar por espacios como el Concejo Municipal y la Facultad de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), se reunió con jóvenes militantes, como lo fue su hija, y el espacio elegido fue uno de los centros culturales que el Movimiento Evita tiene en barrio La Lagunita, uno de los sectores más empobrecidos de la ciudad.

"En estos lugares tienen la misma lucha que Micaela, aunque con sus características y particularidades, son espacios donde hay muchos chicos que como ella vienen militando desde hace mucho tiempo, a veces en forma no tan visible", afirma Néstor, y agrega que "ahora lo hacen además con un compromiso aún mayor y en homenaje a la compañera asesinada".

En el barrio

Por "La Gloriosa", el local que está en la Calle 1818, a pocos metros de bulevar Seguí, pasan más de 200 chicos por los talleres de boxeo, cumbia cruzada, alfabetización, computación y guitarra. "Ganamos cuando un pibe que está en la calle decide empezar a pasar un par de horas al día acá", afirmó Pablo, uno de sus integrantes.

"Violencia, sobre todo violencia institucional, y la violencia de género que sufren las pibas y las mujeres, tiroteos varias veces al día, además de demoras para acceder a un turno en el dispensario y malos servicios" son los problemas con los que conviven en el barrio, enumeró Nelson, el referente del espacio.

El papá de Micaela los escuchó, fue parte de una demostración de los talleres que se llevan adelante y compartió su mirada. "Estos son lugares donde el Estado no llega, no se ocupa", dijo ante un auditorio de militantes, adolescentes del barrio y dirigentes del Movimiento Evita; pero fundamentalmente afirmó: "Lo que se ve acá es lo que Micaela hacía".

El compromiso asumido, dice Néstor, no es sólo de él y su esposa, sino también de su hermano, su abuela y sus amigos. Y eso lo lleva por espacios como éste por diferentes puntos del país. "Ver gente que trabaja en pos de las ideas de Mica nos hace la tarea un poco más fácil", continúa, pero confiesa que "el transcurrir del tiempo no hace más sencillo todo, sino peor, porque la seguimos extrañando todos los días".

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