Tetazo
Lunes 06 de Febrero de 2017

El topless de Necochea desnuda un arcaico Código de Faltas rosarino

La norma, de 1981, aún sanciona supuestas transgresiones a "la moral y las buenas costumbres". Presentan un proyecto de reforma a esos artículos.

La decisión de tres mujeres de tomar sol sin corpiño en una playa de Necochea, el desopilante megaoperativo policial para desalojarlas y la valiente argumentación de un juez bonaerense al archivar el caso pusieron en discusión pública el supuesto valor de "la decencia". Pero la ambigua y relativa dimensión de ese concepto, con pretensión de universal, tiene correlato en el Código de Faltas de Rosario, cuyo artículo 64 apunta a conductas, palabras e imágenes que atentan "contra la moral y las buenas constumbres". Aún hoy, la letra de ese corpus normativo, sancionado durante la última dictadura, penaliza por ejemplo "la incitación al libertinaje" e incluso pinturas y fotos "que resulten inmorales".

"La verdad es que los concejales debemos decir que se nos pasó: hay que derogar de inmediato esos artículos del Código", dijo ayer sin vueltas la radical María Eugenia Schmuck, quien hoy presentará un proyecto para hacerlo. El concepto de "moral" se pondrá, una vez más, en debate, como hace siete años ocurrió en la Legislatura provincial.

El Código de Faltas local se sancionó en 1981 como ordenanza Nº 2.783, pero a través de los años fue sufriendo sucesivas modificaciones. Increíblemente, los cambios sortearon siempre el artículo 64, referente a la moral y las buenas costumbres. Todo un arcaísmo.

Pero ocurre que el incidente del topless en Necochea puso en evidencia que, al estar vigentes códigos de faltas que sancionan acciones contrarias a "la decencia" o las "buenas costumbres", una dotación policial puede llegar a detener a alguien por estar supuestamente transgrediéndolas. Y llegado el caso, un magistrado podría condenarlo.

En ese caso, el juez en lo Criminal de Necochea, Mario Juliano, atribuyó "inconstitucionalidad" al artículo contravencional que en Buenos Aires sanciona "actos obscenos" y aconsejó reformar el Código. Pero, dependiendo de las miradas judiciales, podría haber sido otra la resolución.

De allí el interés por lo que sigue diciendo la letra del Código de Faltas rosarino. "Realmente en un momento de tanto avance en materia de derechos de género, por ejemplo, es algo arcaico y muy atrasado que se siga hablando de moral y buenas costumbres", aseguró la concejala del Frente para la Victoria, Norma López.

No es el único aspecto que debería ser revisado, al punto de que hace más de dos años, recordó, la propia intendenta Mónica Fein propuso conformar una comisión mixta (legislativa-ejecutiva) para avanzar en los primeros lineamientos.

En ese momento, los propuestos por el cuerpo fueron su actual presidenta, Daniela León, Sebastián Chale y los entonces ediles Roberto Sukerman y Roy López Molina. Pero según López, esa comisión poco y nada avanzó y el intento de reforma se fue desinflando.

Sin embargo, ahora esa reforma integral podría pasar a un segundo plano si prospera el proyecto que Schmuck presentará hoy mismo para avanzar, sin demoras, en la derogación de, al menos, los incisos 1, 3 y 4 del artículo 64.

Esos puntos sancionan un heterogéneo abanico de "acciones, actitudes, lenguaje, argumento, vestimenta, desnudez, personificación, impresos, transmisiones, grabaciones o gráficos en resguardo de la moral y las buenas costumbres y del respeto que merecen las creencias religiosas, la dignidad humana y la libertad de cultos".

También penalizan "la incitación al libertinaje o el atentado contra la moral y las buenas costumbres mediante palabras, gestos o acciones de cualquier naturaleza en la vía pública o en locales de acceso público, o en domicilios privados cuando trascienda a la vía pública o a la vecindad", así como "la venta, tenencia en locales, edición, emisión, distribución, exposición o circulación de libros, fotografías, emblemas, avisos, carteles, impresos, grabaciones, imágenes, pinturas u objetos de cualquier naturaleza que resulten inmorales o atentatorios a las buenas costumbres". Si hay censura, que no se note.

Tanto Schmuck como López creen inconcebible que esa normativa se sostenga. "Es imperioso que nos aboquemos a este tema porque el Código ha quedado absolutamente atrás respecto de los grandes avances sociales y culturales que se dieron en los últimos años", afirmó López.

La concejala de Ciudad Futura Caren Tepp fue otra que analizó la relación entre las normativas que pivotean sobre la decencia o las buenas costumbres y el episodio del topless en Necochea. "Lo que sucedió, sobre todo con el fallo del juez, fue excelente para abrir un debate que es necesario que se dé la sociedad para desnaturalizar algunas pautas culturales", sostuvo.

Sin embargo, advirtió, con normas que sigan hablando de "buenas costumbres" un juez menos progresista que Juliano podría haber fallado exactamente "al revés".

"Son legislaciones que necesariamente se tienen que rediscutir", sostuvo. En el caso de Necochea, argumentó, lo que está en juego no son tanto "derechos individuales, como un trasfondo social y político que hay que deconstruir". La despenalización de las drogas, el aborto, son otras problemáticas que enfrentan la necesidad del debate a la mera "hipocresía".

Pero no todas las concejalas piensan igual. Para Renata Ghilotti, del PRO, el Código puede rediscutirse en el aspecto de "la moral" porque "es una norma que quedó vieja". Sin embargo, dijo, "es la que nos regula, nos guste o no". En el caso concreto del topless la concejala macrista llamó a que la "propia libertad (de mostrar los pechos en público) también respete la del otro". Además, sostuvo que "en nombre de la libertad y los derechos de género se mezcla todo" y pidió, paradójicamente por su función, "no politizar el tema".

Para Ghilotti, "culturalmente" Argentina no está preparada para que las mujeres puedan tomar sol sin corpiño en una playa. Digan lo que digan los códigos.

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