La ciudad
Domingo 23 de Julio de 2017

El respeto a las normas y las peleas electorales

Los cruces eran intensos, altisonantes, duros; tanto que los ahora unidos en campaña no podrían resistir un archivo.

Hacía poco había comenzado 2015 y el ahora precandidato a concejal oficialista en la ciudad, Pablo Javkin, competía fuerte con la intendenta Mónica Fein en aquellas Paso. Los cruces eran intensos, altisonantes, duros; tanto que los ahora unidos en campaña no podrían resistir un archivo. Por entonces, el radical decía que cuando los ciudadanos saben que los controles son eficaces y, ante los incumplimientos de las normas se imponen sanciones, la gente reacciona respetándolas, comportándose con la normalidad esperada para una sociedad civilizada.

   Al argumentarlo, ponía como ejemplo la instalación de radares fijos para controlar la velocidad de avenida Belgrano, a la altura del Anfiteatro, donde hoy pocos se animan a superar los 60 kilómetros de velocidad máxima permitida.

   Los conductores saben que ahí están los dispositivos y, al pasar frente a ellos, quitan el pie del acelerador. Sin embargo, vuelven a colocarlo apenas los dejan atrás.

   Esta conducta suele repetirse en otros sitios y ante diversas situaciones de la vida cotidiana de los rosarinos. Así quedó en evidencia estos días, en ocasión de los festejos por el Día del Amigo.

   El jueves por la noche se realizaron 399 tests de alcoholemia en los principales corredores gastronómicos de la ciudad y sólo se registraron 5 casos positivos. Estos resultados se ubicaron por debajo de la línea del 2 por ciento cuando la media anual en la ciudad se encuentra entre el 6 y el 8.

   Los rosarinos sabían que habría controles y se cuidaron, evitaron las indeseadas consecuencias. ¿Por qué no comenzar entonces por respetar las reglas básicas de convivencia? Por estos días, la campaña en la ciudad muestra su peor cara: la de la agresión, la chicana y la crítica sin debate de ideas.

En el oído   

Todavía resuenan los conceptos del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y Fein. Ambos dicen que, durante su último encuentro, no dijeron lo que el otro señala que sí se dijo. En otras palabras, se acusan de mentirosos. El tema en cuestión fue el supuesto pedido nacional de revisar los recursos y el personal de la Municipalidad.

   Los chispazos siguieron esta semana. En el acto de entrega de dos nuevas ambulancias y dos motos al Sies, la intendenta espetó: "A los que creen que tenemos que bajar el déficit, les decimos que no vamos a bajar las prestaciones en salud".

   Por el lado de Cambiemos, respondieron que el socialismo entró en una etapa de "cansancio, agotamiento y falta de creatividad". Y hubo más. El mismo ida y vuelta de dardos envenenados se vio y escuchó entre Rodrigo López Molina y Ana Laura Martínez, ambos precandidatos a ediles en la interna de esa fuerza.

   En este marco habitual de cruces electorales, se cumplieron 10 años del fallecimiento de Roberto Fontanarrosa, justo antes del Día del Amigo. Hoy la ciudad disfruta de los homenajes a un hijo dilecto.

   Entre ellos, el actor Arturo Bonín (recordado por su programa de TV "Yo fui testigo" que, como dijo en La Ocho, no volvería a hacer para evitar las presiones de quienes pretenden contar la historia a pedido), protagonizó la obra teatral "Negro y rosa" y rescató la figura del dibujante. Remarcó: "Nos enseñó que al mundo hay que mirarlo a los ojos". Y añadió: "El Negro hacía culto a eso, a la amistad, a lo solidario y a abrir los brazos y abrazar, sin agresiones".

   La descripción pareció llegar exactamente cuando más se necesita escuchar. Y de hecho lo hizo. Apeló a la necesidad de la tolerancia, el acuerdo y el entendimiento. Pero también al respeto de las normas, esas que se necesitan para coexistir en sociedad.

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