La ciudad
Domingo 27 de Agosto de 2017

El Papa Francisco, bajo la atenta y crítica mirada de los rosarinos

Un sondeo muestra que seis de cada diez creen que el sumo Pontífice no visita el país por temor a que lo utilicen políticamente.

Sólo por el hecho de ser argentino, la figura del Papa y su Pontificado aparecen como temas de interés nacional. No hace falta ser católico para sentar posición y la dimensión política de sus gestos, hacia adentro y fuera de la Iglesia, hacia adentro y fuera del país, acepta todo tipo de lecturas. Para conocer algunas de las que circulan en la ciudad, una consultora local llevó adelante un estudio de opinión. El sondeo mostró percepciones fuertes: 7 de cada 10 rosarinos creen que Francisco debería visitar Argentina simplemente por su nacionalidad y el 63 % sostiene que su llegada "ayudaría al diálogo". Por eso no es extraño que, ante la pregunta de por qué suponen que no vino aún, más de la mitad de las opiniones (no excluyentes) aludan a que "quiere evitar que los candidatos lo usen políticamente" (56%), busca evitar que se profundice la "grieta" o no aprueba el gobierno de Macri (ambas 53%). Curiosamente, como nota promedio le ponen 7, apenas un "bueno".

   Aunque hay quienes prefieren definirlo sólo como un "animal político" (por ejemplo Elisabetta Piqué, la periodista especializada en catolicismo y autora del libro "Francisco, vida y revolución"), la opinión generalizada es bastante más taxativa: el Papa "es peronista".

   Esa filiación no le permitió quedar afuera de la "grieta", ni durante el gobierno de la ex presidenta Cristina Kirchner, ni durante el actual.

   Y obviamente, eso se refleja tanto en las preguntas realizadas por la consultora Mec Asociados, que encaró el estudio bajo la dirección de Ariel Seccondo, como en las respuestas que ofrecieron 351 rosarinos, 70 % de los cuales se definieron como católicos, 20 % como agnósticos y ateos, y 5 % como evangélicos, un sesgo que luego aparece terciando en el propio sondeo.

   A la gente se le consultó qué opinión le merecía Francisco como persona y como pontífice. Para cuantificar esa ponderación, equipararon la calificación a un "puntaje", donde 1 corresponde a malo y 10 a muy bueno.

   Las "notas" que le pusieron las respuestas apenas superaron el 7. Más precisamente, al pontífice como persona le dieron un 7,12 y a su gestión 7,27.

   Analizada la misma calificación pero dentro del universo de los católicos encuestados (246 casos), la performance sólo subió un poco, respectivamente a 7,34 y 7,57. Todas en el rango de un "bueno" (o levemente corridas a "muy bueno"). Y mejoraron, eso sí, entre los católicos autodefinidos como "practicantes", que le pusieron 7,63 a Francisco y 8,04 a su Papado.

   ¿Qué valores le adjudicaron los rosarinos para calificarlo?

   Los que lo respaldaron aludieron a que realiza "buenas acciones", es "buena persona", "humilde y sencilla", tiene "buena actitud frente a los necesitados" e interviene en "cuestiones sociales". En su desempeño como Papa rescataron, además, que "reestructuró la Iglesia", "tiene llegada a la sociedad", "buena prensa" y "pensamiento abierto" (ver aparte).

   En cambio, quienes lo reprobaron (una minoría) apelaron a argumentos como que "está politizado" y "no visita el país", que no "tiene ética", ni "realiza buenas acciones", ni "ayuda a los necesitados". También opinaron que "mezcla su función con la política" y que la Iglesia carga con "malas acciones".

Más ruido que nueces

A pesar de que en las opiniones pesó positivamente el papel transformador de Francisco dentro de la Iglesia, un dato muy paradójico es que apenas el 15 % aseveró que se cumplieron "totalmente" los "grandes cambios" que se esperaban cuando asumió, con una "renovación de ideas, mayor apertura y cercanía hacia la gente".

   Más de la mitad, el 53 %, estimó que esas transformaciones se dieron sólo parcialmente y el 24 % las definió como "intenciones que no se materializaron".

   La todavía no concretada visita del Papa a la Argentina fue el punto más polémico y más connotado políticamente. Un 70 % de los consultados coincidió en que, sea como sea, Francisco debería venir al país simplemente por haber nacido en él y consideró que su llegada "ayudaría al diálogo" entre los ciudadanos.

   Las razones por las que no lo ha hecho dividieron aguas. Sólo el 37 % de las respuestas dijeron creer en "problemas de agenda", mientras que la mayoría adjudicó la no visita a factores explícitamente políticos. Por ejemplo, un 56 % esgrimió que busca "evitar que los distintos candidatos lo usen políticamente", otro 53 % dijo que "no quiere profundizar la grieta existente" y el mismo porcentaje opinó que no viene al país porque "está en desacuerdo con la gestión de Macri".

Un hombre de su tiempo que "rompió modelos"

La consultora que llevó adelante el estudio de opinión sobre el Papa Francisco relevó razones para elogio como estas: "Se interesó por la pobreza, el hambre, la desigualdad, las crisis humanitarias". También lo rescataron porque "se ha involucrado en temas como la pedofilia, ha participado socialmente en dar su opinión pública" y "por todo lo que está saliendo a la luz, sacando tantas cosas que nunca hemos visto de otros Papas". En cuanto a sus acciones para reestructurar la Iglesia, las opiniones esgrimieron que Francisco la "revolucionó", "rompió modelos" y "está tocando temas sobre la actualidad"; produjo "cambios en las estructuras religiosas" y sentó "posición en temas controversiales".

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