La ciudad
Martes 18 de Julio de 2017

El organizador de las peleas en jaula en la zona sur admitió su "error"

Martín Miranda dijo que en la velada del club clausurado buscaban recaudar fondos para llevar alumnos de kung fu a competir a Uruguay

Las peleas "en jaula" abortadas en el club Guillermo Tell (Hilarión de la Quintana 551) por un operativo que comandó el sábado la Policía de Investigaciones (PDI) siguieron dando que hablar. La novedad, ayer, fue que quien se adjudicó la organización del evento y esa noche terminó detenido, Martín Miranda, asumió haber cometido "un error" y deslindó toda responsabilidad del club, que en pleno combate quedó clausurado. Aun así, Miranda, director ejecutivo de la Unión Latinoamericana de Artes Marciales, desmintió que se haya tratado de una convocatoria lanzada bajo la modalidad de lucha que se conoce como Vale Todo. La competencia, dijo, incluía Kick Boxing, Full Contact y Light Contact, más una exhibición de artes marciales combinadas (MMA). "Somos atletas, no peleadores", aseguró.

El deportista, especializado en artes marciales, se presentó ayer ante la Justicia de Faltas, aunque la respuesta que recibió fue que deberá esperar hasta ser citado por la jueza Delia Paleari.

Fondos

De hecho, Miranda argumentó que los combates desbaratados el sábado por la PDI, con colaboración del Grupo de Infantería de Respuesta Inmediata (Giri) y la Guardia Urbana Municipal (GUM), habían sido organizados sólo para "recaudar fondos" destinados a sufragar el viaje de un grupo de alumnos de sus cursos a competir a Uruguay. "Era un ambiente familiar y de amigos", se defendió.

Sí reconoció dos errores: carecer de habilitación municipal (misión que le habría resultado imposible porque la velada incluía disciplinas pugilísticas expresamente prohibidas por la ordenanza 8.509 de 2010) y autorizar la venta de bebidas alcohólicas.

En cambio, negó la realización de apuestas ilegales y la participación de menores en los combates. Sobre ese punto sí debió admitir que cobrando las entradas en la boletería había dos chicos, pero sólo "porque estaban reemplazando a una persona mayor que fue al baño y luego se quedó mirando la pelea".

Menos convencido se mostró el propio director provincial de la PDI, Darío Chávez, quien admitió que esa noche no se pudo comprobar si efectivamente existían apuestas (aunque dijo que "podían inferirse") y si pelearían menores porque la decisión judicial "privilegió la integridad física" de los competidores y el evento se abortó directamente al inicio.

De hecho, recordó el funcionario, en otros lugares ha habido víctimas mortales por disputar combates sin las "condiciones mínimas de seguridad".

Al respecto, Miranda volvió a argumentar que sí se habían tomado medidas: todas las protecciones corporales, recubrimiento del ring con goma y presencia médica, afirmó.

Aun así, por efectivas que fueran esas precauciones, todas quedaron fuera de regla por tratarse, hasta ahora, de una actividad deportiva no reconocida en Rosario más que como objeto de prohibición.

combates. Desde la organización reconocieron que no contaban con la habilitación correspondiente.

El director provincial de la PDI, Darío Chávez, sostuvo que la decisión judicial privilegió la integridad física

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