La ciudad
Miércoles 15 de Julio de 2015

El mítico bar La Luna cierra definitivamente sus puertas a fin de mes

 “La Luna es pop y rock y eso es hasta el final, por lo que debe morir como lo que fue”, explicó Silvana Scuisatto en la página de Facebook sobre una decisión que llevó dos años tomarla.

“Queridos amigos, todos, los de los 80, los de los 90, los de 2000... Este es el último mes de La Luna, creemos que con ella se termina una época (maravillosa época... de momentos duros y otros sublimes). Queremos agradecer a todos los que quisieron y quieren a este mítico lugar de Rosario. Gracias, enormes, totales. Va una de los Rollings para todos ustedes y, como diría Popono, con alegría che!!!!!!”, publicó en la página de Facebook del bar Silvana Scuisatto, dueña junto con su ex marido, Pablo Bonilla, del histórico boliche.

“La Luna es pop y rock y eso es hasta el final, por lo que debe morir como lo que fue”, explicó Scuisatto sobre una decisión que llevó dos años tomarla. “La movida cambió muchísimo y nunca transamos con una cumbia o un reggaeton, por eso llegó el momento de cerrar una partecita de la historia de Rosario”, agregó quien, como tantas otras almas habitués a lo largo de sus 33 años de expresiones culturales, encontraron allí su amor. Silvana conoció a su ex esposo y socio. Bonilla volvió de España y con 2 compañeros de arquitectura le compraron en 1987 a Rubén Pitu Fernández el bar que había adquirido en 1984 con 2 años de vida.

El lugar que nació bajo el nombre de “San Telmo” en la bajada de Tucumán 971 fue inaugurado el Día de los Inocentes de 1982 por Gabriel Izquierdo, quien desde sus inicios le imprimió una onda bohemia, buscando recrear, de algún modo, ese vivir del barrio porteño, que poco a poco se convirtió en refugio del under en Rosario. Sólo funcionaba en la planta alta, donde tenía un escenario para grupos musicales y espectáculos.

El bar no estuvo exento de problemas con la Municipalidad y los vecinos. Las razzias aún permanecían entrada la democracia.

En 1986 se construyó una cabina de música y se contrató a un musicalizador. La base sería rock & roll. Se comenzó a ampliar el negocio con la idea de convertir la totalidad de la casa en bar. Se fue convirtiendo en un disco bar. Se apoyó el arte rosarino en todas sus formas. En 1988 se incorporó la terraza y pasó a llamarse Luna Bar. En 1993 se materializó el proyecto de tener un programa radial que transmitía desde allí. Se llamó “Desde la luna”, conducido por Osvaldo Bazán y Patricia Dibert. Ahí tocaron por primera vez Los Piojos. “Fue genial”, recordó ayer el periodista. La Bersuit Bergarabat también debutó en ese escenario. Charly García protagonizó uno de sus tantos escándalos y Soda Stereo realizó la conferencia de su disco Canción Animal.

A partir de 1996 se llamó La Luna.

Un histórico parroquiano recordó ayer, al enterarse del cierre, cuando llevó a su amiga dominicana a Luna. “A ese lugar al que voy hace 20 años”, dijo. Después de un rato ella le preguntó: “¿A qué hora bailan acá, qué hacen?”. Y él, un curtido moreno, antes de responderle a la joven, sentenció riendo: “¡Se miran!”. Pasados los 50 hoy disfruta de lo que llama “la copa”, pero al mismo tiempo insiste en que está “retirado”. Lo que de algún modo les ocurre a muchos de los que en estos días expresan por las redes sociales “qué lástima que cierre”Luna. Son otros tiempos.

La catarata de anécdotas, historias y batallas de los que pasaron por ahí, de los que vieron allí shows sobre el escenario y hasta lo que ocurrió muchas veces en los baños configuran estelas de viajes personales colgados en La Luna, que el próximo sábado 25, a partir de la cero hora, realizará su último acto, en el que espera Silvana, como tantos otros, levantar una copa en honor a lo vivido.

 

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