La ciudad
Lunes 11 de Septiembre de 2017

"El gran problema nutricional en Argentina es la obesidad, sobre todo entre los pobres"

Sergio Britos | Bío | Es nutricionista, director del Cepea e investigador y docente de las universidades de Buenos Aires, Belgrano y Entre Ríos.

De visita en Rosario para capacitar al equipo del Banco de Alimentos, el nutricionista, docente universitario y director del Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (Cepea), Sergio Britos, apuntó a la obesidad y el sobrepeso como los problemas nutricionales clave en la Argentina de hoy. Que poco tienen que ver con la abundancia, ya que su incidencia crece entre la población más humilde, donde la mayor parte de la dieta es no saludable, con fuertes excesos en harinas muy refinadas y derivados, hortalizas feculentas como la papa y productos con altos niveles de grasas y azúcar. "Todos alimentos que, comparados con los de mejor nivel nutricional, resultan más baratos por cada caloría y por lo tanto terminan siendo más accesibles para los hogares más pobres", explica Britos. ¿El resultado? Un 58 por ciento de adultos y un 35 por ciento de chicos con sobrepeso desde edades muy tempranas en el país.

—¿Cómo impactaría en la problemática nutricional argentina si se aprobara el proyecto de reducir o eliminar el IVA de la canasta alimentaria, sobre todo considerando que los sectores de menores recursos son los que destinan la mayor parte de sus ingresos sólo a comer?

—En realidad hay que diferenciar dos cuestiones: una es la reducción generalizada del IVA en la canasta básica de alimentos y otra es pensar en una reducción del IVA, pero de forma diferenciada, sobre alimentos con determinadas características de valor nutricional y para la salud.

¿Se inclina más por lo segundo?

—A ver... Argentina tiene una alta carga impositiva en los alimentos, con lo cual estaría bueno que a todos nos costaran menos todos los alimentos porque están muy gravados. De hecho, somos uno de los países con mayores niveles de IVA, a lo que se suman otros impuestos. Pero, además, desde el punto de vista nutricional, tenemos un severo problema en cuanto a la calidad de alimentos en nuestra dieta, cuestión que es transversal a todos los estratos socioeconómicos. Afecta a los más bajos, por supuesto, pero también al resto de la población. En ese sentido, creo que estaría bueno que el precio de los alimentos y la carga impositiva distinguieran para bien a aquellos productos que hoy tienen niveles muy bajos de consumo y que deberíamos elevar. Por ejemplo, la leche, el yogur, los cereales con altos contenidos de fibra, las legumbres...

De esos, algunos se encarecieron muchísimo en los últimos tiempos, como los lácteos, el queso, el yogur...

—En efecto, tienen un peso comparativamente mucho mayor en el costo general de la alimentación del que tenían años atrás. Y son típicamente productos cuya eliminación o reintegro del IVA al consumidor podría constituir un estímulo para que se compraran más y se elevara su consumo entre la población.

¿Cuáles son los principales problemas nutricionales hoy en Argentina?

—Claramente, sobrepeso y obesidad en la población en general y en particular entre los niños, con ocurrencia del problema en etapas muy, muy tempranas de la vida, lo cual significa un costo muy importante en términos no solo económicos, sino sanitarios, para el país en su conjunto. Estamos hablando prácticamente de un 35 por ciento de chicos con sobrepeso en Argentina y un 58 por ciento de adultos. O sea que es una problemática muy amplia por sus magnitudes.

¿Tiene mayor incidencia en los sectores populares?

—No tenemos encuestas recientes, pero varios estudios están mostrando que hay una tendencia a observar mayores niveles de sobrepeso entre los sectores sociales más bajos.

¿Y a qué se debe?

—Básicamente, a la baja calidad de su dieta, al tipo de alimentos a los que acceden por sus precios: una cantidad muy importante de harinas o derivados de harinas muy refinadas, hortalizas feculentas como las papas y alimentos con altos niveles de grasas y azúcar, como gaseosas y sobre todo jugos. Son todos alimentos que, comparativamente con los de mejor nivel nutricional, resultan más baratos por cada caloría y por lo tanto terminan siendo más accesibles para los hogares más pobres.

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