La ciudad
Sábado 24 de Diciembre de 2016

El empuje de un padre para cambiar la realidad

En la madrugada del 1º de diciembre de 2013, Eugenio murió apuñalado por un grupo de jóvenes en la esquina de San Juan y Entre Ríos, después de pasar una noche en un boliche que estaba ubicado a unas cuadras de allí. ¿Qué hacer con ese dolor? Una semana después, su padre que ocho años atrás había enviudado y para quien el sentido de la vida pasaba por sus dos hijos del corazón, Eugenio y Francisco, hizo público un compromiso.

"Hacer todos los esfuerzos para que esto no suceda más, para que en esos chicos se despierte el sentido de lo positivo, de la construcción, de ocupar la mente en la vida y así poder aportar un granito de arena a una sociedad mejor", dijo en una carta que envió a los medios y canalizó el objetivo a través de un grupo de voluntarios y una tarea: capacitar, mostrar otra forma de relacionarse, sanar lo más áspero de una vida sin oportunidades.

En abril de 2014, y como arquitecto, pensó en dictar cursos de albañilería mientras que su pareja Alejandra Stoler, programó el de auxiliar de maestra jardinera. Ambos se dictaron en la zona sur con una gran convocatoria.

En 2015 desembarcaron en el Colegio Nuestra Señora de Itatí, por las diligencias del padre Diego Cavanagh y el arzobispo de Rosario, Eduardo Martín. Allí realizan cursos aplicados de albañilería.

También hicieron trabajos en el Club Boy Scout del Club Matheu y en la parroquia Nuestra Señora de los Angeles, de San Martín y Ceibo.

A esa altura, Misión Eugenio había logrado un lugar de visibilidad que le permitió estrechar vínculos con la UNR, donde comenzaron a dictarse los cursos a cargo de Stoler de estimulación temprana.

A finales de 2015 ya tenían personería jurídica, indispensable para que sus cursos obtuvieran una certificación, y desde ese momento se convirtieron en asociación civil.

Este año las relaciones llegaron hasta el Ministerio de Educación de la provincia, lo que les permitió trabajar en los Centro de Capacitación Laboral (Cecla) de la zona sur. Misión Eugenio también comenzó a trabajar en Venado Tuerto. Para el año que llega, habrá cursos de construcción y cuidado de niños y niñas.

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