La ciudad
Jueves 02 de Marzo de 2017

El difícil trance de subirse otra vez a un colectivo

"La experiencia que nos tocó vivir fue tremenda y salvamos nuestras vidas de milagro", aseguró ayer a La Capital María Cecilia Roldán, mientras esperaba con su novio, Ramón Aguilar, en la terminal de Casilda para tomar el Tata Rápido que los trasladó a Rosario.

"La experiencia que nos tocó vivir fue tremenda y salvamos nuestras vidas de milagro", aseguró ayer a La Capital María Cecilia Roldán, mientras esperaba con su novio, Ramón Aguilar, en la terminal de Casilda para tomar el Tata Rápido que los trasladó a Rosario. Era la primera vez que subían a un colectivo tras la traumática experiencia que vivieron el viernes pasado cuando integraron el pasaje del colectivo que salió a las 10, desde Casilda, y nunca llegó a destino por el fatídico choque contra otra unidad de Monticas en jurisdicción de Pérez.

"Recuerdo que escuché la frenada del micro y el impacto que me terminó despidiendo hacia la zanja, pero ella quedó sobre un asiento hasta que pude ayudarla a salir por el frente del colectivo que estaba totalmente destrozado", recordó el joven tucumano que había venido a la localidad de Casilda para pasar unos pocos días en la casa de su novia, que también ya está radicada en su provincia.

Ambos no ocultaron el temor que les produjo tomar la decisión de subirse nuevamente a un transporte público. "Cuando veníamos hacia la terminal se nos cruzaron muchas dudas, miedos, y también recuerdos, pero nos animamos porque decidimos presentarnos voluntariamente en la Fiscalía de Rosario para atestiguar (en la causa que se investiga)", admitieron tras celebrar el quite de la concesión a la empresa Monticas.

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