La ciudad
Viernes 11 de Agosto de 2017

El Audi TT con el que atropellaron a un cadete iba como mínimo a 107 Km/h

La velocidad máxima no se pudo calcular debido a que la computadora de a bordo se destruyó tras el impacto contra una columna de alumbrado

A qué velocidad circulaba Juan Carlos Schmitt por la diagonal Río Negro el 31 de marzo del año pasado es uno de los puntos clave para determinar su responsabilidad en la muerte de Damián Orgaz. Ese día, el cadete de 26 años terminó con tres miembros amputados y luego murió. Ayer, un perito de criminalística reveló que, como mínimo, el mecánico pisó el acelerador para poner su Audi TT a 107 kilómetros por hora. Y que, además, el siniestro se produjo por el carril por el que circulaba la víctima, que el automóvil invadió.

Lucas Kuverling, el médico forense que realizó la autopsia de Orgaz, dijo que, además de las amputaciones de los brazos y una pierna, el joven presentaba politraumatismos en todo el cuerpo, con sangrado interno y hematomas en distintos órganos.

"Para que esto ocurriera tuvo que haber sufrido un accidente que requirió una energía de choque realmente alta y a una velocidad elevada", sostuvo el profesional de la salud.

En el momento del siniestro, Schmitt conducía el Audi TT que había comprado el día anterior a por lo menos 107 kilómetros por hora. El dato lo aportó ayer Sebastián Abraham, ingeniero mecánico y perito del automotor del gabinete de criminalística.

Abraham analizó todos los elementos del siniestro, desde los vehículos hasta las condiciones de la calle, y sacó conclusiones respecto de una serie de ítems que le fueron solicitados para la investigación.

En relación a la mecánica del siniestro, concluyó que el auto iba por Río Negro en dirección suroeste y la moto por la misma arteria en dirección noreste. Que por causas que no se pudieron determinar, antes de que el Audi llegara a la intersección con Campbell y Pérez Bulnes se cruzó de carril e impactó contra la motocicleta del cadete. En las jornadas anteriores del juicio, otro perito había afirmado que Schmitt había querido esquivar una elevación en la cinta asfáltica.

El manubrio de la moto se incrustó en el auto y el resto del rodado fue despedido hacia la ochava y golpeó contra el cordón, recorriendo una distancia de 45 metros. Orgaz dio contra el parabrisas y voló hasta el lugar en el que quedó agonizando.

Tras el choque el auto comenzó un proceso de frenada y terminó impactando contra una columna de alumbrado público.

Destrucción

Luego del siniestro, la computadora del Audi quedó destruida. Por eso, para determinar la velocidad a la que circulaba el auto, el perito debió valerse de una serie de cálculos matemáticos para lo que tuvo en cuenta el lugar donde terminaron la moto y Orgaz, la fuerza necesaria para que un auto que pesa cerca de 1300 kilos derribara una columna de la luz e incluso el material de esa columna.

El resultado de todo eso fue la velocidad mínima a la que el Audi debió haber circulado aquel día. Es decir, puede haber sido superior a los 107 km/h planteados por el perito como resultado final.

De la mecánica se desprende que el choque se produjo sobre el carril por el que circulaba la moto. Pero el mismo perito introdujo un elemento que podría favorecer a Schmitt: sobre la diagonal Río Negro no hay una línea divisoria entre los dos carriles, por lo que, para respetar el propio, un conductor debe calcular a ojo la mitad del ancho de la calle.

Además, la calzada está construida con bloques rectangulares que engañan, porque no son del mismo tamaño. Así, muchos automovilistas consideran que esa es la línea de separación entre ambas manos cuando en realidad no es así, porque no divide la arteria en mitades sino que uno es más ancho que el otro.

El 31 de marzo de 2016, Schmitt iba por el lado más ancho de la calle y Orgaz por el más angosto.

bajo el ojo de la justicia. El mecánico Juan Carlos Schmitt.

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