La ciudad
Viernes 20 de Enero de 2017

El arroyo Saladillo bajó y el retroceso de la cascada fue ayer mucho más leve

Los técnicos evalúan de cuánto fue exactamente el corrimiento del salto que se acerca peligrosamente al puente de Ayacucho

El arroyo Saladillo registró ayer una bajante que disminuyó el caudal y la violencia de la corriente, pero la cascada que se acerca peligrosamente al puente que une Rosario con Villa Gobernador Gálvez sufrió un leve retroceso, aunque no del nivel de días anteriores.

La cascada, que tiene en vilo a los habitantes de la zona y en alerta a las autoridades, viene experimentando un fuerte corrimiento, que se pronunció considerablemente después de las últimas tormentas, y que entre el martes y el miércoles se vio con nitidez.

El director de Defensa Civil de la Municipalidad de Rosario, Gonzalo Ratner, reveló que el pico de la crecida del arroyo se dio el martes, a las 5 de la mañana, cuando alcanzó un nivel de 5,71 metros. Ayer estaba en 1,87 metro, lo que implica un fuerte disminución del caudal, se normaliza en un metro.

El funcionario, no obstante, fue más cauto en evaluar el comportamiento del salto, un fenómeno que, dijo, "comenzó a hacerse más pronunciado a partir de agosto de 2015, cuando tuvo un retroceso importante. Desde entonces viene sufriendo desplazamientos, que en los últimos días fueron evidentes", afirmó, pero prefirió no arriesgar cifras hasta que "los ingenieros de Hidráulica de la provincia establezcan cuál fue exactamente el comportamiento". Los técnicos estuvieron realizando mediciones de la cascada, pero no trascendieron los resultados.

Mientras tanto, y con respecto a la estructura del puente, Ratner insistió en la necesidad de esperar a que el agua baje a niveles normales para poder establecer el estado de los soportes.

Con respecto a las familias que viven a la vera del arroyo, el director afirmó que "fueron censadas, y el Servicio Público de la Vivienda está cerca de un acuerdo con las que viven en la primera líneas de edificación para lograr una reubicación".

Por su parte, el secretario de Obras Públicas de Villa Gobernador Gálvez, Fabián Nalino, advirtió que con una nueva crecida del Saladillo, la cascada quedará "muy cerca" del puente Ayacucho, aunque aclaró que por el momento la situación se encuentra controlada.

Erosión acelerada

El abundante caudal que posee el arroyo por las últimas lluvias aceleró la erosión del salto, a tal punto que en 24 horas cedió varios metros, que podrían ir de los 25 a los 40.

El concejal villagalvense Carlos Dolce volvió ayer a tomar con un dron una imagen donde podía verse una retracción de la caída, pero muy leve, nada que ver con la registrada entre las jornadas del martes y el miércoles (ver fotos que ilustran esta página). Dolce confirmó también que el arroyo está en bajante, aunque advirtió que hay que seguir atentos al corrimiento del salto.

Ocurre que la cascada tiene distintos comportamientos. Históricamente, cruzaba en línea recta el arroyo, pero ahora formó una garganta, de modo que el agua ingresa tanto de manera frontal como lateral. Mientras el martes el desnivel formaba una U, el miércoles erosionó más fuerte sobre un punto más cercano a la barranca de Rosario, formando una V irregular.

Con respecto al tránsito en el puente, las restricciones impuestas por ambos municipios siguieron inalterables. En la mano que viene de Villa Gobernador Gálvez a Rosario estaba cortada la mitad de la calzada, mientras que el carril que circula en sentido norte-sur estaba liberado. Se restringió la circulación del tránsito pesado, aunque se permite el paso de colectivos del transporte urbano de pasajeros.

Dos imágenes, más que mil palabras

Las imágenes que ilustran esta página fueron tomadas con 24 horas de diferencia, el martes y el miércoles. En la primera, se nota que la cascada no había llegado al primer galpón que se levanta a la derecha, ni al árbol que sobresale sobre la barranca, arroyo arriba, mientras se observa una isleta sobre la margen norte. En la de abajo, el agua ya dejó las dos referencias anteriores atrás, y la isleta desapareció.

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