Amsafé
Martes 04 de Abril de 2017

Domesticar al magisterio

Hace pocos días la foto de un policía de la Federal portando un cartel que dice "Vidal: mandanos a las maestras, te las devolvemos con vocación de servicio" ganó las redes sociales cosechando muchos rechazos y también adhesiones (aunque sea penoso hay que admitirlo). Una expresión clara de la impunidad con la que las llamadas fuerzas de seguridad se mueven por estos tiempos de cambio. Y si bien el hecho se dio en la provincia de Buenos Aires, en Santa Fe el panorama no es diferente, ya está en ese mismo camino. El brutal ataque que recibió la comunidad qom el domingo pasado es un ejemplo claro, bien reciente. Pero alcanza con charlar con los adolescentes y jóvenes para tener un registro de cómo son permanentemente vulnerados en sus derechos, puestos en duda todo el tiempo por el solo hecho de ser jóvenes, como si esa condición fuese un delito previo. Esto ocurre en Santa Fe, en Rosario, en la Ciudad de los Niños (y las Niñas), en esa por la que a todos los funcionarios de los últimos años les ha gustado siempre pasear al pedagogo Francesco Tonucci.

A esta escalada de apremios se suma la grave denuncia que hizo ayer la secretaria general de la Ctera y Amsafé, Sonia Alesso: en tiempos de reclamos gremiales, la policía santafesina recorre las escuelas pidiendo datos a las maestras. ¿El Ministerio de Educación lo sabe? ¿Lo avala? ¿Cuál es la diferencia con lo que hace la gobernadora María Eugenia Vidal? Una demostración de violencia institucional cargada de una gran dosis de misoginia, esa que rápidamente gana seguidores en el machismo siempre vigente, que no pierde oportunidad para intentar doblegar a las mujeres. Y más si éstas se agremian y reclaman como trabajadoras.

La denuncia de Amsafé es tan o más grave que la decisión oficial, inspirada en la pedagogía Bondesío, de descontar los días de paro. Lo de llevar las clases al 22 de diciembre ni siquiera puede tomarse en serio, al menos que la provincia haya decidido extender el "como si" de las clases que ya lleva adelante en muchas escuelas a las que les faltan las horas cátedra necesarias para tener jornadas completas.

Es muy grave, causa mucho pesar, que se pretenda demonizar al magisterio, que se lo busque enfrentar con las familias, con la comunidad. Y es preocupante que este sea el panorama que se vive en la provincia de Santa Fe a diez años del brutal asesinato del maestro neuquino Carlos Fuentealba: cuando más se debieran resaltar el valor de la vida y el respeto a los derechos democráticos a reclamar, se los desechan y violan.

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