La ciudad
Domingo 09 de Octubre de 2011

Delirantes por los ómnibus: un grupo de rosarinos cuenta su fanatismo por los colectivos

Son fanáticos y hacen cualquier cosa por su pasión. Crearon el Grupo Busólogo Rosario. "Yo extraño los ómnibus fileteados, los distintos cortes de pintura, las boleteras con 15 tipos de boletos, las luces negras, las banderitas, las corbatitas. Uno conocía a los choferes y los choferes publicaban parte de su vida en el ómnibus: la foto de las vacaciones, de la novia, de la familia”, rememora Yodice.

Dicen que de locos está lleno el mundo. Cada uno en lo suyo, en su tema. ¿Los ómnibus? Por ejemplo... Adrián Yodice también habla de locura. Señala que su enfermedad por los bondis le viene de chico y que se agravó en el secundario, cuando cuatro veces por día viajaba desde su barrio, Pichincha, hasta el Politécnico. “Creo que allí me volví un especialista. Me llamaba la atención todo, el tipo de vehículo, las carrocerías, cada empresa
tenía sus colores, su forma de identificarse, la numeración, lo que yo digo la matemática de la busología. Hay números, hay frecuencias”, explica el referente del Grupo Busólogo Rosario y el creador de la página web busesrosarinos.com.ar, que hoy reúne numerosos adeptos, al igual que en Facebook, con casi 1.200 contactos.

Este técnico superior en electrónica digital, de 44 años, dice que empezó juntando artículos y fotos y así fue haciendo un archivo. Fue ubicando gente que tenía la misma pasión y un día de 1988, en una exposición en
el Patio de la Madera, conoció a Claudio Gazzera y Mariano Antenore y así los locos de los bondis se iban sumando al grupo.

Una nota a un constructor de maquetas de ómnibus en un programa de TV movilizó a Yodice a ubicarlo. Este hombre, un médico de Puerto Madryn, le contó que en Buenos Aires el “factor demencial” de admiración
por los ómnibus era bastante alto. Y así se conectó con varias personas. Las cartas empezaron a llover y surgió la necesidad de volcar todos los datos en la web. “La página surgió como una necesidad. Yo me
había convertido en una especie de historiador del transporte.

Usaba los diarios, revistas, iba anotando o apelaba a la memoria. Entonces pensé que debía haber más locos como yo en Rosario y se me ocurrió hacer la web de buses rosarinos en 2000”, comenta Yodice.
Fue la primera página del país que le dio ese enfoque global a lo que era el transporte de pasajeros de corta, media y larga distancia. “El portal causó sensación porque había notas, fotos viejas de ómnibus y troles, de
todo. Recibía mails de personas del exterior que se emocionaban al ver el ómnibus que tomaban cuando eran chicas”, evoca.

Corría 2001. Los aficionados a los ómnibus crecían y decidieron juntarse, hacer algo con tantas ideas y tanto material. “Hicimos la primera reunión el 29 de septiembre y ese fue el hito de fundación del Grupo
Busólogo Rosario. Desde ese día nos juntamos todos los últimos sábados de mes. Somos 25 personas como mínimo en Rosario. Después, nos propusimos unirnos con otra gente del país apasionada por el tema. Y así se creó el grupo virtual Autobus, donde somos unos 300 argentinos y también hay de Uruguay y Chile”, cuenta entusiasmado.

Para todos los gustos. Yodice destaca que el ómnibus es tomado como algo integral. “Así como estamos los historiadores, hay quienes coleccionan fotos y boletos, otros que se especializan en ómnibus de larga distancia, otros que se dedican a las carrocerías. Están también los que hacen maquetas, los especialistas en trolebuses, y hasta hay patentólogos que anotan las patentes de los ómnibus y llevan registros año a año de los coches”, amplía.

El referente de los busólogos en Rosario explica que este hobby no se termina. “Porque hay tantas facetas como gente interesada. Tenemos un muchacho, el creador de Sonibus, que es profesor de música y se dedicó
a filmar los ómnibus y grabarles los sonidos; después los subió a YouTube”, finaliza, entre tantos ejemplos. 

De filetes y boletos. Yodice es experto en historia del transporte en la ciudad. “Yo siempre hago la diferencia. Rosario siempre tuvo ómnibus, desde 1923, no colectivos. Eso es de los porteños, que le llamaron así a los
taxis adaptados para más pasajeros. Y allá el sistema se habilitó en 1928”, explica. Cuenta que en 1932 se creó La Mixta, que integró tranvías, ómnibus y autos. Hubo numeración con letras, después empezó la  diferenciación con números.

En 1958 llegaron los troles. En mayo de 1959 se inauguró la primera línea. En 1961 apareció la K. “Hay una edad para la cual está este romance con los ómnibus. Esa es nuestra adolescencia. Yo extraño los ómnibus
fileteados, los distintos cortes de pintura, las boleteras con 15 tipos de boletos, las luces negras, las banderitas, las corbatitas. Es como digo siempre, el ómnibus era un acontecimiento social. Uno conocía a los choferes y los choferes publicaban parte de su vida en el ómnibus: la foto de las vacaciones, de la novia, de la familia”, rememora con nostalgia. “Después vinieron las grandes empresas y hoy el chofer toma servicio en un coche y mañana en otro, no lo personaliza”, agrega.

“A fines de los 70, en los 80 y a principios de los 90 había ómnibus cada 2 y 3 minutos. La frecuencia era mejor que la de hoy”, plantea.


Al extremo. “Hay quienes planean recorridos hasta Mar del Plata, pero para eso se toman un ómnibus a Pergamino, después otro a Junín y otro a La Plata. Por ahí suben a siete ómnibus para llegar, conocer las empresas, los coches, tarifas y frecuencias. Porque hay empresas provinciales que tienen ómnibus viejos. Aquí existe el caso de la Central Alcorta que tiene ómnibus que ya no se encuentran en ningún lugar del país”, cuenta Yodice.

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