La ciudad
Domingo 11 de Junio de 2017

De la esperanza que traen los pibes a las traiciones internas

Diego

En tiempos donde la información se consume a una velocidad impensada, hay noticias que suelen pasar inadvertidas. Pero no por eso han sido menos importantes. Tal vez eclipsadas por el frenético cierre de listas para las próximas elecciones, quedaron en un segundo plano esta semana y vale este espacio para contextualizarlas y analizarlas.

El martes pasado, la publicación en La Capital de la foto de un mural con el rostro de un adolescente en el extremo oeste de la ciudad abrió la puerta para ver qué sucede en ese distrito.

El chico es Valentín Reales, tiene 15 años y está desaparecido desde noviembre. Se presume que formaba parte de una banda delictiva conocida como "Los cuatreros", que tiene a maltraer a los vecinos de los barrios San Cayetano y Cabín 9, este último de Pérez.

Esta semana, un amigo de Valentín, casi de la misma edad, recibió un disparo en el tórax por parte de un custodio cuando escapaba junto a otros chicos tras haberle arrebatado la cartera a una mujer que bajaba del colectivo.

En la zona oeste las bandas que producen arrebatos, cuidan los búnker de drogas y aprietan a quien se cruce en su camino están conformadas por pibes cada vez más chicos. Una de esas bandas se hizo fuerte en 2015, bajo el comando de un hombre de 28 años que cayó preso a mitad de ese año.

Se fue del barrio donde había erigido sus dominios luego de que militantes sociales y vecinos dijeron basta y lo escracharon con varias marchas. Lo condenaron a 16 años de prisión por un homicidio y tres robos.

En ese contexto de violencia orbitaban varios jóvenes que habían dejado el colegio y tampoco trabajaban. El contacto de los operadores sociales con ellos no fue fácil.

Se trató de una labor lenta, silenciosa y que contó con ayuda de familiares y militantes barriales y religiosos.

De a poco, una decena comenzó a mostrarse menos hostil. Tanto, que hasta se sintieron atraídos por la posibilidad de aprender un oficio. Varias veces por semana, una Traffic los pasó a buscar por el barrio y los llevó a capacitarse a otro sector de la ciudad. Conocieron la herrería, les gustó, y así, lentamente, comenzaron a alejarse de la violencia que los rodea.

En los próximos días empezarán a trabajar en el hipódromo. Se encargarán del cuidado de los caballos y de la colocación y mantenimiento de las herraduras. Percibirán un salario, tendrán responsabilidades y estarán insertos en la sociedad. Tal vez un futuro impensado hace tres años.

"El trabajo es muy lento, y a veces no llegamos", admite un operador territorial. El caso de Valentín y de su amigo que agoniza en el Heca, refuerzan sus palabras. Pero el hecho de que esta decena de pibes empiece a torcer el rumbo, también le da fuerzas para seguir.

Casi al mismo tiempo, en la misma semana el mundillo político estuvo inmerso en el armado de listas para las próximas elecciones. Hubo traiciones, rencores y enemistades. Así, por ejemplo, el sector que le dio un gran espaldarazo a la intendenta Mónica Fein para conseguir su reelección en 2015 no fue muy recompensado.

Se trata de la facción radical donde militan Sebastián Chale y María Eugenia Schmuck. Al primero lo relegaron en la lista; a la segunda, ya le habían restado apoyo cuando intentó competir contra Daniela León para quedarse con la presidencia del Concejo. León, en tanto, optó por cruzar de vereda y dejar de ser una aliada del Frente Progresista para convertirse en opositora encabezando una lista que aglutina al Frente Renovador, el GEN y desarrollistas.

En el PRO, donde negaban problemas internos, esta semana afloraron más conflictos que en una pareja que atraviesa un divorcio. El PJ mostró más vertientes que los arroyos cordobeses y Ciudad Futura, el sector que más chances tiene de crecer en las próximas elecciones y que no tendrá internas, la balconeó desde Barcelona, donde participa de una movida titulada "Ciudades sin miedo". Todo; en siete días en los que la esperanza, las traiciones y la incertidumbre se adueñaron de la escena, y la vorágine informativa dio pinceladas para todos los gustos.

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