Casa Rosada
Sábado 08 de Julio de 2017

Crónica y entretelones de la reunión que disparó la polémica

Cómo fue el encuentro entre la intendenta y el ministro del Interior. Una larga espera en la antesala y el gesto adusto de la rosarina al salir.

El encuentro que el jueves pasado mantuvieron en la Casa Rosada el ministro del Interior de la Nación, Rogelio Frigerio, y la intendenta Mónica Fein disparó un polémico debate en torno a la pretensión de la administración Macri de auditar las cuentas rosarinas y particularmente la cantidad de personal que trabaja en el municipio. La reunión, que comenzó amena y terminó con dos miradas opuestas, tuvo sus entretelones. La Capital siguió de cerca los pormenores.

   En el Ejecutivo municipal ven cómo la ciudades de Buenos Aires, Córdoba y ahora también Mendoza, suman créditos a largo plazo para financiar proyectos importantes. Y Rosario, la ve pasar. ¿Por qué? "Nosotros estamos pagando el último tramo de un crédito que nos ocupa 0,7 por ciento del presupuesto y queremos sumar otro crédito para afectar 1,5 por ciento más, es completamente razonable", le había apuntado Fein a este diario minutos antes de ingresar al encuentro que después desató la polémica.

   La jugada de la intendenta, de presentarse el jueves pasado en la Casa Rosada pidiendo por el presidente Mauricio Macri y aceptando, "para ser amable", una reunión "transitoria" con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio; tenía un destino probable: obtener como respuesta nuevas promesas, algo difusas, luego realizadas sólo parcialmente, o nunca concretadas. Como sucedió, en promedio, en los últimos 18 meses.

   Y también un objetivo político; Fein fue a intentar sacudir la inercia deliberada con que, aseguran, Buenos Aires duerme a Rosario, y que a esta altura ya golpea en el plan político del frente oficialista. El bloqueo de los ediles del PRO, en el Concejo de Rosario, a la toma de deuda, fue leído como un exceso innecesario. Que la Casa Rosada no supo y no quiso disciplinar.

   Cuando a los 55 minutos Fein salió el jueves pasado de la reunión cara a cara con Frigerio, su gesto no pudo ocultar la incomodidad. Contra todos los pronósticos, le habían tirado sobre la mesa la pretensión de monitoreo de las cuentas municipales, y lo más delicado, le habían deslizado un reproche sobre el tamaño del Estado rosarino. En particular, sobre el sistema de salud municipal, bandera y orgullo histórico de la gestión socialista.

Apostillas

Fein había esperado sentada, y de buen humor, en los mullidos sillones de cuero negro que habitan una antesala que conduce al despacho de Frigerio en el ángulo noreste de la planta baja de la Casa Rosada.

   Estuvo acompañada de su colaboradora más fiel, y eficiente, y de una generosa carpeta donde se detallan los proyectos de infraestructura para Rosario que sueña concretar, pero que no cuentan, por ahora, con financiación.

   Con 52 minutos de retraso (la reunión se pautó a las 10), Fein fue recibida por Frigerio. Entretanto, una secretaria amable, de la casa, se había excusado. "El ministro está un poco atrasado", le dijo.

   El plan de la reunión era claro, "obtener financiación para las obras", comentó la intendenta a La Capital mientras rechazó con amabilidad la oferta de café de uno de los tantos mozos que circulan por los laberínticos pasillos de la Casa Rosada.

   "¿Y bajo qué formato podrían habilitar ese dinero?", preguntó este diario. "Mucho depende de la voluntad política. Si quieren hacerlo, rápidamente le encuentran el formato, y si no quieren, los proyectos van y vienen y nunca se definen", estimó la intendenta antes de verse con Frigerio.

   Luego de la reunión, los hechos conocidos. Fein sorprendida por el pedido de revisión de cuentas del ministro y el punto que rebasó lo soportable, la más o menos directa impugnación a un concepto de gestión estatal que aplica el municipio. Desde ya, de compleja adaptación con la visión de ajuste que plantea el gobierno nacional. Y su brutal pretensión restauradora de un orden al que habría que buscarle antecedentes un siglo atrás.

   Finalmente, la negación de lo evidente por parte de Frigerio (ver página 3); el contenido de la reunión fue completamente corroborado por la intendenta; por una fuente destacada de la Rosada y por el ministro, cuando equiparó —de manera desproporcionada— la situación de Rosario con la de Santa Cruz ¿No era que Santa Cruz gastaba mal sus recursos y que debía adaptarse a la lógica económica nacional para recibir ayuda financiera del gobierno federal?

   Paradójicamente, todo ocurrió el mismo día en que fue nombrada, por el gobierno de Mauricio Macri, María Belén Cardasz como directora nacional de Movilidad en Bicicleta. Es claro, la Casa Rosada quedó pedaleando en el aire.

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