La ciudad
Miércoles 31 de Mayo de 2017

Cómo fueron las últimas horas de la bibliotecaria muerta en la comisaría 10ª

Más de una decena de testigos civiles declararon en Fiscalía que vieron "obnubilada" a la docente que falleció dentro de la comisaría 10ª

Tres horas antes de morir en un cuarto de la comisaría 10ª de Alberdi, María de los Angeles Paris, bibliotecaria del Complejo Gurruchaga, fue vista por una ex compañera de trabajo en el supermercado Carrefour de Pueyrredón al 700. Esta mujer estaba allí haciendo compras con su marido y su hijo de seis años. "Ella venía saliendo, la veo y me acerco, medio que nos chocamos. Supongo que me reconoció. Me tomó de los dos brazos y me dijo «ayudame que me siento muy descompuesta». Estaba muy demacrada, me di cuenta de que no se sentía bien. Estaba como ida", aseguró.

Los testimonios de quince civiles que refieren haber visto a la mujer de 46 años en un estado de obnubilación en las tres horas que precedieron a su muerte se repiten en la investigación sobre su enigmático final. Personas que estaban en un velatorio frente a la comisaría explicaron bajo juramento que María de los Angeles gritaba en la calle y corría de frente a los autos que pasaban por Darragueira al 1100, cuyos conductores debían maniobrar para no llevársela por delante.

Toda muerte en una comisaría es razonablemente sospechosa. Pero hasta ahora hay dos elementos que no están contradichos en la investigación iniciada hace casi un mes. La primera es la coincidencia abrumadora, entre los testigos, sobre la alteración elocuente de la conducta de Paris. La segunda es que no aparecen indicios de que alguien haya ejercido violencia en su contra como explicación de la muerte.

La circunstancia nada menor de que hubiera sido esposada y encerrada en una habitación, en la que se produjo su deceso, sí es motivo de controversia, y acaso genere imputaciones en personal policial, aunque no hasta ahora por responsabilidades que expliquen ese hecho como causal del fallecimiento.

Se trata de un caso de muerte en custodia que es examinado sin descartar hipótesis alguna. De hecho, el fiscal que lo investiga, Luis Schiappa Pietra, es de la Unidad de Homicidios Dolosos. La primera de la larga lista de testigos es una docente que al ver en el súper a María de los Angeles, con quien había trabajado durante cuatro años en la escuela 83 desde 2007, entendió que por su estado no podía dejarla allí. "Parecía confundida y decía incoherencias". Esta mujer llamó por teléfono a la hija de la bibliotecaria. "Le pedí que no se ofendiera, pero pregunté si su mamá tomaba medicación porque decía muchas pavadas. No podía terminar de hilar una frase", afirmó.

Esta docente, de nombre C., llevó a María de los Angeles a tomar un té. Su marido fue a comprar un Sertal, porque ella dijo que le dolía la panza. Cuando estaban sentadas en el bar, C. adujo haberse asombrado porque su ex compañera miraba con energía para todos lados. Le preguntó por qué lo hacía. "Me respondió que la perseguían de la escuela, y también su ex".

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Vacilante

A las 20.15 María de los Angeles se subió a un taxi frente a su compañera en Pueyrredón al 700. Se abre allí una ventana de tiempo donde se pierden sus actos hasta que a las 21 entra a la comisaría de Darragueira al 1100 con paso vacilante y se sienta en un banco contiguo a la guardia. Allí se acerca una empleada policial que habla con ella y le ofrece un vaso de agua. Bebió dos. Toda la secuencia está registrada por las cámaras internas de la seccional.

La agente de guardia testimonia que no hace ninguna denuncia sino que sólo dice que le teme a las motos que están en la calle. Las imágenes muestran que la bibliotecaria se retira sola. Vuelve a ingresar y luego se marcha enfrente, hacia la Cochería Oeste, donde había un velatorio.

Un encargado del catering de la sala declara que ve entrar a la mujer, en quien percibe un comportamiento raro: ella se asoma, mira la situación y se va sin decir nada. El hombre siguió mirando a María de los Angeles que, según dice, cruza la calle con los brazos extendidos sobre un Ford Fiesta o Renault Clio rojo, que se detuvo con brusquedad para no atropellarla. "El conductor frenó y cuando vio que esta persona le quería abrir las puertas aceleró y salió de esa situación. La mujer fue acompañando el auto corriendo hacia el lado de Sorrento".

Este hombre, llamado H., contó que la mujer empezó a detener a los autos y que se había amontonado gente en la calle asombrada por su actitud. "Iba de vereda en vereda y corriendo", dijo. Luego la mujer quiso entrar en la cochería y se lo impidieron cerrando el portón con traba. "Después de unos minutos abrimos la puerta y vemos que estaba la mujer que había visto antes intentando meterse en otro domicilio. Se veía a la mujer abalanzada contra la puerta como queriendo trepar", dijo este empleado de 38 años.

Otro testigo es un remisero de 39 años que estaba con su novia en Darragueira y Washington cuando ve a una mujer corriendo. "Iba para el lado de Sorrento y veo que también iba un patrullero tratando de calmarla y contenerla". Este hombre dice que estaba yendo hacia la puerta de la casa de su novia cuando conversó con la bibliotecaria, a quien alude como la docente. "Me decía que estaba nerviosa y que le dolía la cabeza. Cuando voy a ingresar al domicilio me dijo que le dijera a la policía que ella y yo vivíamos acá. Le dije que no podía hacerlo porque «ni yo ni vos vivimos acá». El remisero contó que su novia le acercó un vaso de agua. "Ella ve que los policías estaban en la vereda, se pone nerviosa encara para el lado de la puerta del jardín, la agarra a patadas y le grita a los policías que se corran que iba a salir".

El hombre narró que vio que en el bolso de "la docente" se encendió la luz de un celular y le sugirió que atendiera por si era un familiar. "Ella no lo atendió y siguió pateando la puerta, como que volvió a desvariar de nuevo". El remisero contó que muy alterada corrió por la calle, se cruzó delante de un auto donde iban dos hombres y se subió en el asiento de atrás. "En eso se le acerca otra vez la policía y le pide que no arranque que la mujer no estaba bien. Entonces ella agarró a puñetazos el asiento del conductor". Esto fue a las 21.30.

Es entonces que María de los Angeles fue subida al patrullero e ingresada por la fuerza a la comisaría en un estado que la policía, al igual que los testigos civiles, dicen de exaltación. Adentro fue esposada e ingresada a la habitación contigua a la guardia. Los policías declaran haber llamado tres veces al Sies. En las dos primeras dan cuenta de que tienen una mujer demorada con una fuerte alteración nerviosa. La tercera vez, a las 22.23, piden rapidez, porque la ambulancia no llegaba y la mujer no respiraba.

Sin lesiones

De los testimonios reunidos hasta ahora no surge que María de los Angeles haya entrado a la seccional 10ª con el propósito de hacer una denuncia. Todos los que hablan postulan, con distintos relatos, un desorden psíquico en ella. La autopsia que firma el médico Lucas Kuverling señala que al tratarse de una muerte en custodia hubo un examen minucioso del cadáver y que se siguieron los lineamientos del Protocolo de Minnesota, que es un modelo de la ONU para la investigación legal de ejecuciones extralegales, arbitrarias y sumarias. El forense descarta lesiones externas o internas indicativas de muerte violenta. Como causa de muerte señala: "Aparece a prima facie como muerte natural. Paro cardiorrespiratorio de causa indeterminada". Restan exámenes toxicológicos.

El debate sobre los tipos de cuidado exigibles al personal policial en custodia de una persona detenida en crisis está abierto. Al respecto, la fiscal de Violencia Institucional, Karina Bartocci, desarrolla una pesquisa para establecer si los policías desplegaron una conducta inapropiada en ese contexto al esposar a la mujer a quien, según dicen, no podían dominar. Está fijada una audiencia judicial para la constitución como querellantes de los hermanos y la hija de la bibliotecaria para tener parte en la investigación penal. El jefe de la comisaría 10ª, Silvio Cortez, fue desplazado de su cargo en forma preventiva.

En su ámbito, por otro lado, el fiscal Schiappa Pietra aduce carecer de elemento alguno para considerar que la muerte de María de los Angeles fue un homicidio.

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