La ciudad
Jueves 19 de Enero de 2017

Comenzaron las tareas para que la sede del Rectorado de la UNR recupere su brillo

La antigua casona de Córdoba e Italia, construida para la familia Pinasco, es una de las piezas fundamentales del Paseo del Siglo

Después de varias intervenciones poco felices que cambiaron el color de su fachada y ocultaron el granito de sus zócalos, la sede del Rectorado de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) recuperará su fisonomía original. La mansión, de Córdoba e Italia, es una de las piezas fundamentales del Paseo del Siglo que reúne los edificios considerados de "la época de oro de la arquitectura rosarina".

El frente por calle Córdoba de la casona ya está tapado de andamios que los obreros suben y bajan para limpiar las varias capas de pintura que en distintas épocas taparon el material, símil piedra París, que cubría el edificio.

Esta tarea se extenderá durante las próximas dos o tres semanas. Después vendrá otra labor mucho más lenta, la restauración propiamente dicha. Con el granito oscuro de los zócalos del edificio se seguirán los mismos pasos.

Todo el proceso tiene un plazo de obra de 90 días y un presupuesto cercano a los 650 mil pesos que forman parte del presupuesto de la UNR.

La primera etapa de la obra comenzó el lunes pasado. Abarcará a la fachada que se extiende por calle Córdoba y la que recorre la ochava.

Para una segunda etapa quedará el frente por calle Italia y el interno que da al patio de la casona. Después, otras tareas internas, como el reemplazo de instalaciones de servicios y adecuación de los sanitarios.

"El objetivo es devolver al edificio su aspecto original", explicó el coordinador del programa de restauración de edificios, Guillermo Bas, y apuntó que pese a sucesivas obras de pintura, pegatinas de afiches y ataques de graffitis, "el material de frente no está muy dañado y se puede recuperar".

La actual sede del Rectorado de la UNR fue construida para la familia de Luis Pinasco. Es una de las tantas mansiones encargadas por la familia de prósperos comerciantes italianos que aún sobrevive en el Paseo del Siglo. En Córdoba y Oroño, el edificio conocido como Palacio Pinasco, de Santiago Pinasco, fue demolido en enero de 1964. Cuatro años más tarde, en la misma esquina, la picota terminó con otra mansión del clan.

Según la describe Bas, la casona cedida a la Universidad cuenta con un subsuelo, planta baja y dos pisos; con sectores exclusivos para la familia y espacios para la circulación del personal de servicio.

"Tiene una circulación vertical principal, con una escalera importante y otra de servicio a la que se entra por Italia para los movimientos de los empleados, con todo dispuesto para que las dos clases sociales no se cruzaran".

Para la vida social se reservaba la planta baja, con un enorme estar y salón comedor; mientras que las habitaciones estaban en el primer piso y en el segundo, las dependencias de servicio.

La construcción fue cedida a la UNR para el establecimiento de sus máximas autoridades.

Actualmente, en el edificio están las oficinas del rector y el vicerrector, además de la Secretaría de Ciencia y Técnica, la fundación de la UNR, la Secretaría Estudiantil y la de Relaciones Internacionales, entre otras dependencias. En el hall de la planta baja se realizan, además, exposiciones y muestras de arte.

Una obra del arquitecto noruego Christophersen

La mansión de Italia y Córdoba fue la residencia familiar de Luis Pinasco. La casona fue proyectada por el artista plástico y arquitecto de origen noruego Alejandro Christophersen en 1929 y construida por la firma Taiana y Cía.

   De acuerdo a blogs dedicados al relevamiento de la obra del arquitecto noruego, Christophersen desarrolló una exitosa carrera profesional en Argentina a partir de 1892.

   Se lo considera una figura central para la arquitectura ecléctica en el país. Fue además uno de los fundadores de la Sociedad Central de Arquitectos y profesor titular de la Escuela de Arquitectura de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires.

   En Rosario sólo proyectó la casona que los Pinasco cedieron a la Universidad Nacional de Rosario para el establecimiento de sus autoridades. Pero los catálogos muestran obras de Cristophersen realizadas en todo el país, muchas veces como proyectista de las sedes del Banco Nación.

   En la ciudad de Buenos Aires, llevan su firma el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, el Palacio San Martín (sede ceremonial de la Cancillería argentina) y el Café Tortoni.


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