La ciudad
Lunes 17 de Julio de 2017

Clausuraron un club donde se disputaban peleas prohibidas por tener "riesgo de vida"

El sábado la Policía de Investigaciones y la GUM abortaron los combates en el club Guillermo Tell, donde había un público de cerca de 150 personas.

El sábado a la noche, el club del Círculo de Cazadores Guillermo Tell, en zona sur, lanzó un programa atractivo para quienes disfrutan de los combates: 14 peleas "en jaula", de cinco disciplinas diferentes, ante un público que juntó a unas 150 personas. El problema es que ese tipo de evento, con "riesgo de vida", está prohibido en Rosario, por lo que obviamente carecía de habilitación. Puesta bajo la lupa de las autoridades desde hacía 15 días, la actividad terminó abortada por un operativo que encabezó la Policía de Investigaciones, con colaboración del Grupo de Infantería de Respuesta Inmediata (Giri) y la Guardia Urbana Municipal (GUM). Como si la contienda de artes marciales sin permiso hubiera sido poco, vendiendo entradas había dos menores y se sospecha que también pudo haber apuestas. Así fue como el club resultó clausurado, el organizador de las peleas, Martín M. (38), detenido, y el ring metálico secuestrado, todo a disposición del Juzgado en lo Penal de Faltas a cargo de Delia Paleari.

En Rosario hay una ordenanza, la 8.509, que desde hace siete años prohíbe taxativamente el desarrollo de "toda actividad denominada Vale Todo, hasta tanto sea declarada como disciplina deportiva y en consecuencia regulada por el Comité Olímpico Argentino y por la Secretaría de Deportes de la Nación".

La misma normativa del 2010 establece que, en caso de infracción, "en cualquier tipo de establecimiento de la ciudad" se aplicará "la clausura inmediata del local, la primera vez por el término de 90 días" y "definitiva en caso de reincidencia".

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Según contó ayer el secretario de Control y Convivencia municipal, Gustavo Zignago, el del sábado fue el primer evento de esa naturaleza detectado en Rosario. Entre las peleas que se disputaban figuraban disciplinas como el Kick Boxing, el Full Contact y las artes marciales mixtas (MMA).

"Se trataba de una convocatoria con actividad pugilística bajo la denominación del Vale Todo o en jaula", sostuvo el funcionario, algo que definió como "especialmente riesgosa", más allá de que congregaba diferentes disciplinas. El denominador común es que todas se practican dentro de un ring con perímetro metálico.

Organizado en un "salón aledaño" a la sede social del club, la convocatoria reunió a entre 100 y 150 personas, cuyas entradas eran cobradas por dos menores.

Según Zignago, hay sospechas tanto de que pudo haber apuestas clandestinas, como participación de otros chicos menores de edad en las propias peleas.

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El club del Círculo de Cazadores Guillermo Tell, de Hilarión de la Quintana 551, permanecerá clausurado hasta que la Justicia disponga.
El club del Círculo de Cazadores Guillermo Tell, de Hilarión de la Quintana 551, permanecerá clausurado hasta que la Justicia disponga.

Ilegal, pero visible

El municipio se enteró de la actividad hace unos quince días por varias fuentes: Zignago habló de "comentarios de vecinos ante la aparición de afiches publicitando la actividad en el barrio", mientras que el titular de la GUM, Diego Herrera, refirió a convocatorias que comenzaron a circular por Facebook.

Con esos datos, Herrera se reunió con el director provincial de Investigación Criminal, Darío Chávez, y se diagramó el procedimiento con orden judicial.

El funcionario no descartó que antes del sábado puedan haberse organizado ya otros combates en la ciudad. "Hay quienes dicen que se hacían cada seis meses", arriesgó. Y no sólo en Rosario.

El subsecretario de Recreación y Deportes de la Municipalidad, Adrián Ghiglione, explicó que las peleas abortadas "son mucho más crudas que el boxeo" y de hecho "más sangrientas, sin asociaciones ni federaciones que las respalden y fiscalicen".

Por ejemplo, para establecer "un mismo pesaje, misma experiencia, edades, revisaciones médicas mucho más exhaustivas que las que reclama el box (como electroencefalogramas y radiografías de tórax), jueces y otros controles especializados".

Por eso, afirmó, se trataba de un evento "con riesgo de vida".

Justamente por eso, y al tratarse de actividades prohibidas, la convocatoria en el Guillermo Tell carecía de habilitación y jamás habría podido obtenerla. De allí su total clandestinidad.

Claro que en los gimnasios sí puede haber entrenamiento de esas disciplinas, pero no con carácter de combate en competición. Entre las que son legales figuran el box, el yudo, el taekwondo, el karate y otras ramas como el aikido y el jiu-jitsu brasileño o japonés, recordó Ghigione.

El segundo escándalo en tres meses

El Círculo de Cazadores Guillermo Tell ahora clausurado por orden judicial tiene su sede sur en Hilarión de La Quintana 551. Pero otra dependencia del club, ubicada en España y el río, ya estuvo en el ojo de la tormenta hace tres meses. Fue cuando una nota de La Capital reveló que esa entidad sin fines de lucro, que había recibido del municipio gratuitamente la tenencia precaria de uno de los cuatro muelles públicos de pesca en la ribera central, cedió en 2013 la casi totalidad de sus 1.225 metros cuadrados a un grupo empresario. Y la firma montó allí un próspero negocio: el resto-pub Los Jardines, actividad bien distinta de la "pesca con criterios recreativos y deportivos" y las "tareas formativas con relación al río" que el convenio firmado entre el municipio y Guillermo Tell obligaba a encarar junto a "instituciones de bien público". Por si eso fuera poco, el diputado provincial y titular de la UCR santafesina, Julián Galdeano, es la cabeza del grupo empresario.

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