La ciudad
Viernes 06 de Octubre de 2017

Cincuenta familias se mantienen en vilo

"Los últimos aumentos de impuestos y servicios, hacen imposible mantener el edificio", asegura Guillermo Serpellini y advierte que sólo el pago de la TGI demanda unos 12 mil pesos mensuales. En el Britannia funciona actualmente una pensión donde viven cincuenta familias, algunas desde hace décadas. "Si cerráramos, no tendrían otro lugar donde ir", apunta.

"Los últimos aumentos de impuestos y servicios, hacen imposible mantener el edificio", asegura Guillermo Serpellini y advierte que sólo el pago de la TGI demanda unos 12 mil pesos mensuales. En el Britannia funciona actualmente una pensión donde viven cincuenta familias, algunas desde hace décadas. "Si cerráramos, no tendrían otro lugar donde ir", apunta.

Detrás de cada una de las habitaciones del hotel hay una historia. Allí viven jubilados, parejas jóvenes, travestis, ex internos del centro de salud mental Agudo Avila. Sólo algunas piezas tienen baño privado, el resto comparte los sanitarios y lavaderos que se encuentran a la mitad de cada pasillo.

Es uno de los tantos albergues que funciona en pleno centro, donde recalan quienes perdieron su vivienda y no tienen ingresos suficientes para un alquiler o no pueden presentar garantías propietarias. Por las piezas más modestas pagan unos $ 3 mil por mes. Cuando pueden, como pueden.

Los cables de luz recorren las paredes descascaradas, la conexión de gas es ilegal, sólo algunas habitaciones cuentan con ventanas que permitan recambiar el aire. "Es lamentable que vivan así —reconoce Serpellini—. El problema es que si cerráramos no tendrían otro lugar donde ir".

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