Movilidad
Domingo 05 de Febrero de 2017

Bicisendas: ¿política real de movilidad o sólo venta de humo?

El fatal accidente que el lunes pasado le costó la vida a una mujer de 40 años deja al desnudo lo desprotegido que está en el tránsito urbano uno de los eslabones más débiles que lo componen.

El fatal accidente que el lunes pasado le costó la vida a una mujer de 40 años que circulaba por la ciclovía de calle Corrientes y fue atropellada por un colectivo en la esquina de Santa Fe, deja al desnudo lo desprotegido que está en el tránsito urbano uno de los eslabones más débiles que lo componen. Pero también abre la puerta a preguntarse de qué modo se planifican en la ciudad las arterias exclusivas para bicicletas, en qué estado están y con qué protecciones cuentan.

   Ana tenía dos hijos (un varón de 25 y una nena de 11), había enviudado hace dos años y la mañana del lunes la atropelló un ómnibus de la línea 107. Agonizó un día en el Heca y falleció la tarde del martes mientras la operaban. Su muerte alumbró una problemática: la desprotección de los ciclistas en un tránsito cada vez más complejo y en el marco de una ampliación de bicisendas que parece no tener una planificación muy clara.

   Por citar algunos ejemplos. En calle San Luis se trazó una ciclovía que es extremadamente angosta y que en algunos puntos (como el tramo que va desde Sarmiento hasta Maipú) está plagada de baches y ondulaciones que ocasionan un serio riesgo para los ciclistas, ya que allí es muy fácil perder el control del rodado. A esto se suma el masivo tránsito vehicular en la zona, lo que los expone a circular a escasos centímetros de vehículos y colectivos.

   En calle Salta la bicisenda convive del mismo lado de la arteria con el estacionamiento de autos, ya que allí se autorizó a la izquierda. Así, si el automovilista no está atento, al abrir la puerta para descender puede impactar a un ciclista. De hecho, comerciantes y vecinos de la zona ven ese tipo de accidentes a diario.

   En Pellegrini, en tanto, la bicisenda es muy utilizada pero también es invadida a diario por motociclistas, que pasan peligrosamente cerca los ciclistas sin que nadie controle que esta habitual infracción no se repita a diario.

   En calle Rioja se ensanchó la vereda y se dejó la bicisenda. En el angosto pasaje que quedó conviven bicicletas, autos y colectivos. Es más, el líder de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), Manuel Cornejo, se quejó esta semana de esa realidad.

Rosario cuenta hoy con 120 kilómetros de bicisendas y un sistema de bicis públicas en expansión. Ahora bien, también se debe pensar en la seguridad que brindan esos carriles. En muchos sectores de la ciudad la política de construir bicisendas consistió sólo en trazar una línea fluorescente en la calle.

   El país modelo en el uso de la bicicleta, Holanda, potenció esta movilidad sustentable tras álgidas protestas que pusieron de relieve la gran cantidad de accidentes que se estaban produciendo ante un parque automotor cada vez más creciente.

   Hubo una decisión política de fomentar el uso de la bici y se actuó en consecuencia. Se priorizó al ciclista y se construyeron ciclovías exclusivas y seguras, con reales separaciones del tránsito. Es más, en muchos sectores se prohibió el ingreso vehicular para brindar mayor seguridad.

Líneas

De acuerdo a la información oficial, en Rosario la implementación de ciclovías a partir de 2008 derivó en una disminución del 65% de accidentes que tienen como protagonistas a ciclistas. El PRO cuestiona esos números. Es más, para la concejala macrista Renata Ghilotti los accidentes de ciclistas van en aumento.

   En medio de esa polémica y en el marco de un tránsito cada vez más caótico, ¿no es hora de tomar la decisión de evitar que en las arterias más céntricas el flujo vehicular conviva con las bicicletas?

   Si lo que se busca es priorizar al peatón y apostar por la movilidad sustentable, ¿no corresponde entonces que se tome la decisión de prohibir el ingreso de vehículos al microcentro?

   Para tomarla se debería estar en presencia de un Ejecutivo que, como su nombre lo indica, ejecute; a pesar de las críticas de distintos sectores.

   A juzgar por los últimos ejemplos, esa actitud no abunda por estas latitudes. En calle Salta la bicisenda coexiste con el estacionamiento para dejar felices a todos: ciclistas, automovilistas y comerciantes, que habían puesto el grito en el cielo cuando el municipio intentó prohibir que se estacione en ese sector.

   Fuera de la problemática de la movilidad sucede lo mismo. En zona sur, los vecinos de la plaza Homero Manzi (Salvá al 5900) se quejaron de la misma era invadida por la feria La Saladita. El municipio la valló en abril del año pasado. La plaza no se ocupa más, pero tampoco la usan los vecinos. ¿Y la feria? Se sigue haciendo, pero en la vereda y con los puestos a centímetros de los autos.

   Ejecución, decisión, planificación; en Rosario no abundan. No se puede quedar bien con todos los sectores. Alguien debe definir. De lo contrario, lo que se publicita es humo.

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