Indio Solari en Olavarría
Lunes 13 de Marzo de 2017

Ante la falla de organización del show del Indio, la gente mantuvo la calma

La periodista de La Capital, Lucía Demarchi, describió las dificultades de la gente frente a la inoperancia del Estado y de los organizadores del show.

"Si no fuera porque la gente que fue al recital estaba tranquila, y a pesar de la situación buscó formas para descomprimir, todo hubiera sido peor. También porque la gente se hacía cargo de los desmayados y los vecinos, que se portaron bárbaro, salieron a las puertas de sus casas y dieron indicaciones y agua a las personas, porque tampoco había dónde comprar", reflexionó la periodista de La Capital, Lucía Demarchi, desde la localidad bonaerense de 9 de Julio en el mediodía de ayer, después de más de cinco horas de viaje de vuelta del "hormiguero humano" que fue el recital del Indio Solari en Olavarría. Recién volvía a tener señal en su celular en una red que había colapsado tras casi un día sin conexión.

"La entrada al recital ya fue difícil. Fue un concierto muy cortado. Tocaba un tema o dos y paraba. El Indio Solari pidió constantemente al público que estaba adelante del escenario que dejara hacer avalanchas. Incluso decidió tocar unos temas más tranquilos que no estaban previstos para que no haya tanto pogo, creo yo, y pidió que se acercara Defensa Civil más de una vez para atender personas", contó la periodista rosarina sobre el momento más caótico del show.

Demarchi explicó que fue después, en el colectivo, que "nos enteraríamos que había habido dos muertos en el recital". Y describió que "el gran kilombo fue cuando terminó el concierto y todos querían salir por las puertas. Pero no había organización. Además se mantuvieron las vallas. No se podía salir. Era un embudo. A partir de allí una gigantesca congestión de miles de personas. Frente a esta situación, la gente comenzó a subirse arriba de los árboles y de las casas para ver por dónde se descongestionaba la multitud. Muy desorganizada la ciudad".

"La gente comenzó a subirse arriba de los árboles y de las casas para ver dónde se descongestionaba"

Desde que terminó el recital, alrededor de la una de la madrugada, a Lucía le llevó tres horas llegar hasta el colectivo que la había traído a Olavarría, sólo estaba a cuatro kilómetros del predio. Otras personas que viajaron en el mismo micro lo encontraron a las cinco y media de la mañana. Pero la unidad pudo comenzar a retornar a Rosario sobre las 9 de la mañana y a paso de hombre. A las 13 se detuvieron en la localidad de 9 de Julio. Sólo habían hecho unos 200 kilómetros.

Anomia

"No estaba señalizado por dónde se debía salir. Había un montón de gente perdida", contó sobre un concierto para el que compró la entrada, de 800 pesos, por internet y retiró directamente en Olavarría. "Pero después nadie revisaba si venías con una entrada, yo entré al predio sin tener que mostrarle a nadie el ticket", se sorprendió.

Demarchi describió que todas las calles y redes telefónicas estaban colapsadas. Incluso los vecinos habían abierto sus redes inalámbricas de sus casas pero también dejaron de funcionar. Y el Estado, ausente. "Si no fuera porque la gente que fue al recital estaba tranquila, y a pesar de la situación buscó formas para descomprimir, todo hubiera sido peor", reiteró sin salir aún de su asombro sobre una marea humana que desbordó no sólo a una ciudad como Olavarría, y a sus autoridades, y no haya terminado en una tragedia de mayores proporciones de las que finalmente ocurrió el sábado por la noche en tierras de la provincia bonaerense.

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