La ciudad
Sábado 02 de Agosto de 2008

Al final, Rosario no comprará los trolebuses canadienses

Rosario se bajó de la opción de compra que había hecho el intendente Miguel Lifschitz para adquirir una flota de 80 trolebuses importados de Canadá. La gestión había sido realizada por el propio jefe comunal tras conectarse con el titular del ente metropolitano de San Francisco (Estados Unidos), el rosarino José Luis Moscovich, pero ayer el secretario de Servicios Públicos, Gustavo Leone, reveló que "por ahora no se contempla la compra".

Rosario se bajó de la opción de compra que había hecho el intendente Miguel Lifschitz para adquirir una flota de 80 trolebuses importados de Canadá. La gestión había sido realizada por el propio jefe comunal tras conectarse con el titular del ente metropolitano de San Francisco (Estados Unidos), el rosarino José Luis Moscovich, pero ayer el secretario de Servicios Públicos, Gustavo Leone, reveló que "por ahora no se contempla la compra".

En total se deberían invertir 6,5 millones de dólares en la compra, flete, infraestructura y puesta en marcha de las unidades, "algo complicado desde el punto de vista financiero", admitió Leone. Así, a los coches se los quedará Mendoza, que ya licitó la adquisición de las unidades (ver aparte).

Gestión oficial. En febrero del año pasado, una delegación encabezada por Lifschitz desembarcó en San Francisco, donde anunció su intención de ampliar las líneas existentes de trolebuses. Y el nexo para concretar la llegada de las unidades fue Moscovich, quien incluso estuvo en Rosario.

En marzo de este año, el Ejecutivo volvió a la carga con el proyecto de implementar una línea de trolebuses que conectara Villa Gobernador Gálvez, Rosario y Granadero Baigorria. Y para concretarlo, se anunció el resurgimiento de la vieja línea M, —desmantelada hace 50 años—, con la llegada de las unidades en desuso en Canadá pero en buen estado, para correr por las calles rosarinas.

Lifschitz fue más allá y anunció la firma de un convenio con la Secretaría de Transporte de la Nación para consolidar el corredor norte-sur. El acuerdo preveía un subsidio de 2,5 millones de pesos destinado a estudiar, evaluar y confeccionar un plan integral para el sistema de transporte metropolitano.

En su momento el Ejecutivo buscaba apurar las gestiones para traer los trolebuses canadienses. "Lo que más nos interesa es reflotar el recorrido de la línea M", había dicho Leone, que ya imaginaba un carril semiexclusivo en el medio de la calzada que corriera por San Martín, Alberdi y Rondeau hasta llegar a Baigorria.

La oferta excepcional de contar con los trolebuses no reviste antecedentes por la calidad de los coches, pero trae aparejados costos que para la Municipalidad "hacen inviable la operación". La gestión incluía a 80 unidades con un costo de 1.200 dólares cada una. A ello se le agrega un pago inicial de 70 mil dólares en relación para comprar las cubiertas y el seguro de guarda de los vehículos hasta el traslado por 24 mil dólares. También se suman los costos adicionales para adaptar cada coche por 13 mil dólares, gastos de infraestructura eléctrica, montaje de la línea y galpones por otros 3 millones de dólares.

Cada vez más lejos. "La suma para que funcionen en Rosario ronda los 6,5 millones de dólares. Si se los divide por unidad, son 80 mil dólares por cada una, el valor de una unidad de transporte de pasajeros cero kilómetro", razonó Leone.

Ahora sólo queda sondear si los gastos de flete se pueden reducir un 30 por ciento. "Serían otros números más accesibles", dijo Leone. Así, la llegada de los trolebuses está cada vez más lejos.

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