La ciudad
Viernes 07 de Julio de 2017

Al borde del cierre por deuda de 40 mil pesos en electricidad

En plena crisis de 2001, María de los Angeles techó un patio al frente de su casa y abrió un local donde vendía productos de limpieza, alimento balanceado y alguna que otra cosa que se pudiera expender fraccionada. El negocio funcionó. Con el tiempo, terminó por ser un almacén de barrio que hasta el año pasado permitía sostener con lo justo a su familia. Pero el aumento en las tarifas de la luz de mediados de 2016 lo hizo inviable: la factura pasó de 2 mil a 11 mil pesos y ya no pudo pagarla.

El local está en 3 de Febrero 3586. Es una habitación que da a la calle, con algunas estanterías con mercaderías y heladeras que hasta ayer y desde hace diez días están apagadas. De allí sale el dinero con el que viven ella, su marido (que está desocupado) y sus cuatro hijos.

"Cuando fue la gran suba de las tarifas hace un año, pagaba 2 mil pesos de luz y ya nos costaba. Ahí pasó a 11 mil. ¿Cómo hago para pagar eso?", dijo angustiada y en medio de su negocio iluminado apenas por una vela. Recibió la factura con las tarifas aumentadas en agosto. Fue a la EPE y dijo que no podía pagarla y que no sabía qué hacer. "Mi intensión era pagarla, siempre pagué todos los servicios aunque muchas veces nos costaba", sostuvo. Le ofrecieron refinanciarla en 6 cuotas, pero con los intereses iba a tener que pagar 18 mil pesos. Igual aceptó.

Pagó dos cuotas del acuerdo. Pero a ese monto de la deuda debió sumarle las nuevas facturas que comenzaron a llegar por 5 o 6 mil pesos. "Se me hizo imposible pagar todo". Pidió un nuevo convenio de pago pero le dijeron que si no cancelaba el anterior no podían refinanciarla y que además le cortarían el servicio. La deuda acumulada, más los intereses, suma unos 40 mil pesos.Nunca recibió una intimación antes de que le desconectaran el medidor. Pero hace 10 días, cuando se levantó y abrió el local ya no tenía energía. Pensó que era algo temporal, pero la luz nunca volvió. La familia no tiene electricidad ni en el comercio (algunos vecinos les guardan las mercaderías en sus heladeras) ni en su casa, porque se trata del mismo inmueble.

"El del almacén es el único ingreso que tenemos. Mi marido está desocupado y se dedicaba a vender mercadería en una chata. Pero el mismo mes que vino el aumento nos la robaron de la puerta de casa", dijo la mujer. Fue en ese momento cuando entró en contacto con la Multisectorial Contra los Tarifazos, desde donde la asesoraron legalmente y consiguieron que se le restituya el servicio.

"No es justo esto que nos pasa. Nosotros trabajamos. Siempre pagamos todos los impuestos. Siempre tuvimos todo legal. Y de golpe estamos pensando en que capaz tenemos que cerrar el negocio. Estamos desesperados", dijo.

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