La ciudad
Miércoles 03 de Mayo de 2017

Abejas y mosquitos ignoran el calendario y copan Rosario

Esta temporada el municipio retiró más panales que en 2016. Es por el clima y porque hallan más alimento en la ciudad que en el campo

El verano resiste todavía en Rosario y la región, donde algunos insectos como abejas y mosquitos todavía dan pelea a pesar de lo que marca el calendario y siguen muy presentes en los domicilios y los espacios verdes que les sirven de refugio y lugar de alimentación.

El caso de las abejas es el más notorio en este otoño suave y húmedo: según detalló Guillermo Palombo, titular de la Dirección de Control de Vectores del municipio, este año los reclamos de vecinos por presencia de panales y enjambres crecieron un 30 por ciento respecto a años anteriores, un dato que se explica por la prolongación de las temperaturas veraniegas y por las excelentes condiciones de vida para los insectos que ofrece la ciudad respecto al campo.

"Vemos actividad inusual de abejas y avispas y lo atribuimos a que las plantas aún están en flor en estos primeros días de mayo. Hay alimento disponible y la abeja lo viene a buscar" puntualizó el funcionario.

"Este año intervenimos en 380 panales y enjambres cuando el promedio estaba en 270", detalló Palombo, quien agregó que pasaron de un par de reclamos semanales a más de uno por día.

Para el ingeniero agrónomo Carlos Pasinato, jefe del departamento técnico de Vectores, existe un mix de factores que ayudan a entender por qué algunos insectos como las abejas prefieren la vida urbana más que la campestre, y uno de ellos es la modificación que sufrió el paisaje rural durante los últimos años.

"El modelo de sojización que está en auge desde hace años ofrece un período de floración más corto que el que ofrecía la chacra mixta y el pastizal, que proveía alimentos durante más tiempo a los insectos. La abeja busca néctar y, si no lo encuentra, se desplaza".

Por ese motivo, entre otros, la ciudad ofrece muchos atractivos a estos insectos, tanto como lugar de provisión de alimento (flores, parques, árboles y lugares no convencionales como verdulerías y panaderías) como por las posibilidades de refugio que ofrece el arbolado, las columnas y los techos de las viviendas.

Otro factor a tener en cuenta es la temperatura, ya que la ciudad siempre está varios grados por encima de las zonas despobladas y sin cemento, lo que favorece la presencia de insectos.

A pesar del otoño, los mosquitos no piensan abandonar el territorio sólo por cuestiones formales. Palombo explicó que durante los últimos días hubo "un brote" de estos insectos asociado a las lluvias de hace una semana y —otra vez— a la persistencia de días cálidos y húmedos.

"Tuvimos una explosión de mosquitos más amplia de lo acostumbrado la semana pasada después de la lluvia, pero ya estamos entrando en niveles aceptables de población" dijo el funcionario, quien agregó que "el clima ayuda" ya que si bien las mañanas están frescas al mediodía y a la tarde persisten valores templados a cálidos.

También agregó que la especie más presente en parques y plazas no transmite ni dengue ni zika: "Es un mosquito molesto porque pica pero no genera ningún riesgo para la salud".

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