La ciudad
Domingo 02 de Julio de 2017

A un año de la explosión del laboratorio Apolo, aún no se peritó la caldera

Permitirá demostrar si fue negligencia o una falla fortuita lo que desató el siniestro que dejó un herido de gravedad y viviendas destruidas.

Tres cajas de archivo, de unos 50 centímetros de alto cada una. Ese espacio ocupan los testimonios, los informes y las pericias reunidas por la investigación penal abierta después de que la caldera del laboratorio Apolo volara por los aires quebrando el silencio de barrio Tablada, una fría madrugada de hace poco más de un año. A todos estos documentos, los fiscales que llevan adelante el caso esperan sumar uno fundamental: la pericia de la caldera que permitirá demostrar si fue negligencia o una falla fortuita lo que originó el siniestro que dejó un herido de gravedad, tres propiedades destruidas y otra decena de viviendas con distintos daños. El presupuesto de los profesionales elegidos para analizar el aparato llegó a la Corte hace cinco meses, pero aún no fue aprobado.

El portón azul del laboratorio de fármacos de Alem 2900 hace tiempo que está cerrado. "Andate Apolo", dice el graffiti escrito en grandes letras negras sobre una de las paredes. Alguien lo estampó en los días después del siniestro que no sólo sacudió a los vecinos de zona sur. También puso en cuestión los permisos para que una planta fabril funcionara en ese lugar y una oscura trama de irregularidades en los negocios que se tejieron desde el laboratorio de los que fueron advertidos la Justicia Federal y la Unidad de Información Financiera (UIF) .

Los fondos de la planta, que dan sobre el pasaje Drumond, aún lucen como el día después del siniestro: un vallado metálico interrumpe la vereda y, adentro, se acumulan escombros, chapas, caños y muebles.

El fiscal Walter Jurado está al frente de la investigación del siniestro desatado durante la madrugada del lunes 27 de junio del año pasado.

Tiene el primer informe de la primera inspección realizada por los Bomberos Zapadores que indica que la caldera salió despedida por acumulación de vapor y no por una fuga de gas, los reportes del Ministerio de Trabajo sobre los empleados que estaban de turno esa madrugada, informes de la Empresa Provincial de la Energía (EPE) y de Litoral Gas sobre las normas que rigen el funcionamiento de calderas e informes de la Dirección de Comercio e Industria sobre la composición de la sociedad que conducía el laboratorio, entre otras cosas.

A poco más de una semana de la explosión, comenzó la remoción de escombros y se halló la consola de comando y la válvula de seguridad de la caldera siniestrada. Esos elementos fueron peritados por profesionales del laboratorio de ingeniería mecánica forense de la UNR que sugirieron realizar pericias más específicas sobre la caldera para determinar con certeza las causas del siniestro.

En octubre, una grúa retiró la caldera. Y la Fiscalía se seleccionó a los peritos encargados de revisarla.

Desde los primeros meses del año se está a la espera de que la Corte autorice el presupuesto elevado por los expertos. "Necesitamos peritar la caldera, el tablero y las válvulas para determinar qué fallas hubo —señaló Jurado—. Hubo una inspección ocular realizada por profesionales de la UNR para determinar qué elementos servían para la causa y después tuvimos que hallar a los profesionales idóneos para analizar estos elementos".

"En no mucho tiempo más", dijo, estarán en condiciones de fijar una fecha para las pericias y notificar a todas las partes para que presencien los trabajos que podrán echar algo de luz sobre lo sucedido ese lunes por la madrugada en el laboratorio.

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