Tiempos violentos
Sábado 27 de Agosto de 2016

A dos años del asesinato de Bertini, nada cambió en barrio Echesortu

En Lima y Eva Perón, los vecinos denuncian que los hechos de violencia y los robos continúan. "Son cosas de todos los días", aseguran.

En Echesortu no cambió nada. Ni siquiera un asesinato resonante como el de Mariano Bertini consiguió modificar el grado de angustia y exposición que sigue evidenciando ese populoso barrio de la ciudad. Así lo aseguran los vecinos. A dos años de aquel crimen que conmovió a toda la ciudad y motivó una masiva marcha de protesta en el Monumento a la Bandera, la zona continúa exhibiendo preocupantes hechos relacionados a la violencia y el delito. Los ataques, los robos y las entraderas son inequívocas señales de una realidad que sigue golpeando duro.

En la noche del viernes 15 de agosto de 2014, Mariano Bertini fue ultimado cuando su padre Enrique regresaba a su casa ubicada en Lima y pasaje Paroissien, en zona oeste. Mientras esperaba para ingresar su vehículo en la cochera, el muchacho de 22 años bajó de su cuarto de la planta alta para abrir el portón. En ese momento, dos maleantes armados sorprendieron a Enrique y le dispararon en el muslo izquierdo y en la pelvis. Acto seguido, mientras el portón se levantaba, uno de los delincuentes se topó con Mariano y lo asesinó con un tiro en la cabeza. Fue un golpe tremendo para la familia Bertini.

El hecho tuvo tanta repercusión que diferentes grupos organizaron una manifestación en reclamo de seguridad y justicia que se desarrolló el jueves siguiente en el Monumento. Fue una convocatoria muy numerosa, de menor consideración de la que se realizó este jueves frente a Gobernación, pero que de alguna manera ya daba cuenta del hartazgo que expresaba la sociedad rosarina en relación a los tiempos de violencia que le toca sufrir.

Más allá de la trascendencia que tomó aquel crimen, y de la marcha que elevó la legitimidad colectiva de la protesta, lo cierto es que nada cambió desde aquel agosto fatal. En barrio Echesortu todo sigue igual. Sobre todo alrededor de la plaza Vigil, un lugar de disfrute público emblemático de esa zona, que se transformó en un ámbito de recaudos, angustia y temores, a cualquier hora del día.

Así lo reflejaron vecinos de la zona. "El barrio está igual de complicado. Yo vivo acá hace 30 años y en los últimos años los robos son cosa de todos los días. Es difícil vivir acá, sobre todo de noche", confió Andrea, quien vive a media cuadra de la plaza.

"A mí me robaron en la calle, a las 9 de la mañana, con mi hija de siete años. Iba a tomar el colectivo para hacer unos trámites y nos sacaron lo que teníamos encima", recordó con muecas de dolor.

Los casos de violencia y crímenes se repiten de tal manera que los habitantes del lugar cuentan que el Instituto del Alimento, situado frente a la plaza, modificó sus horarios de trabajo y cierra más temprano para evitar inconvenientes en horarios nocturnos.

"Este es un barrio hermoso, pero está rodeado de lugares complicados. Nosotros creemos que vienen de ahí a robar a este barrio. A veces vemos que las motitos pasan, una, dos o tres veces, hasta que agarran algún bolso o algún celular", remarcó Micaela, otra vecina, quien reveló que no hay presencia policial. "Sólo vienen después de que llamamos al 911", advirtió.

"Desde hace un tiempo no se puede vivir con tranquilidad, en ningún lugar del barrio. Después de lo de Bertini, no cambió nada. Estamos igual, o peor", aseguró otro vecino de la cuadra.

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