La ciudad
Miércoles 03 de Mayo de 2017

A 6 meses de recibir un botellazo en la cabeza, Daiana pide que el hecho no quede impune

"A mi me cambió muchísimo la vida, perdí muchas cosas y eso no te las devuelve nadie", dijo la joven, que recibió un botellazo arrojado desde un edificio cuando estaba en la puerta de La Chamuyera.

Hace seis meses la vida de Daiana dio un giro violento, cuando recibió un botellazo desde los alto de un edificio de Corrientes al 1300. La madrugada del 27 de octubre la joven de 24 años estaba en la puerta de La Chamuyera, a donde había ido para escuchar el recital de una amiga. Tras el show salió a fumar un cigarrillo a la puerta junto a unos amigos. El botellazo le dio en la cabeza y sus amigos lograron sostenerla para evitar que caiga. De lo que vino después solo recuerda flashes. "Me acuerdo que estaba acostada, rodeada de mucha gente y sentir que me moría".

Daina se despertó en terapia intensiva sin poder mover los brazos ni las piernas. De a poco tuvo que aprender a mover los dedos, a sentase sin caerse, a vestirse o agarrar un tenedor. "A nivel de rehabilitación estoy excelente, avancé muy rápido y muy bien. Pero a nivel justicia muy lento y diría muy trabado, prácticamente no hay nada", relató al joven a "El primero de la mañana" de La Ocho.


A seis meses del violento episodio, dijo que espera que llegue la justicia y "los más rápido posible". "Se que la Justicia es lenta y tarda un montón. Pero si yo pude avanzar en seis meses tan rápido por qué nadie pudo al menos encontrar algo más cierto en todo esto", se preguntó Daiana.

Sostuvo que la noche del hecho "no se tomaron las medidas necesarias para preservar la prueba mayor que teníamos, que era la botella, y no se actuó como correspondía".

Desde entonces la vida de Daina cambió por completo. "A mi me cambió muchísimo la vida, perdí muchas cosas y eso no te las devuelve nadie. Ojala que no quede impune. El año pasado no pude rendir, perdí un viaje que estaba planeando, mi vieja perdió el laburo, mi hermano una beca de estudio y su trabajo en Estados Unidos, y se volvió una amiga de Francia que estaba trabajando allá por la gravedad con la que empezó todo". Reveló que además de las secuelas físicas (se encuentra en silla de ruedas en plena etapa de recuperación), aún sufre las secuelas psicológicas, como pesadillas y miedo a circular por la calle.

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