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Sábado 14 de Agosto de 2010

"La cinta blanca" que enlaza destinos

Por Guillermo Ríos (*) / Un maestro, la voz de un maestro que en su relato irá desplegando los sucesos extraños que se van produciendo, uno a uno, en un pueblo apenas habitado. En el pueblo de "La cinta blanca" (2009, de Michael Haneke), la inocencia y la ternura no tienen lugar. Símbolo de una pureza forzada, la cinta blanca es atada al brazo de unos adolescentes que no poseen ninguno de estos atributos. Menos aún si forman parte de una comunidad donde la crueldad hacia los niños y jóvenes es moneda corriente.

Un maestro, la voz de un maestro que en su relato irá desplegando los sucesos extraños que se van produciendo, uno a uno, en un pueblo apenas habitado. En el pueblo de "La cinta blanca" (2009, de Michael Haneke), la inocencia y la ternura no tienen lugar. Símbolo de una pureza forzada, la cinta blanca es atada al brazo de unos adolescentes que no poseen ninguno de estos atributos. Menos aún si forman parte de una comunidad donde la crueldad hacia los niños y jóvenes es moneda corriente.

"Cuando eran pequeños, a veces, su madre les ataba una cinta blanca, en el cabello o en el brazo, el color blanco era para recordarles la inocencia y la pureza. Creía que ahora estaban educados lo suficiente, como para no necesitar más de esas cosas. Estaba equivocado. Mañana, una vez purificados por el castigo su madre volverá a atarles una cinta blanca y la usarán hasta que podamos confiar en ustedes nuevamente".Esta admonición y castigo impuesto por un pastor, padre y jefe espiritual de una comunidad fundan su soporte ideológico. Un soporte tan espeso que teñirá la posibilidad de desentrañar aquellos sucesos extraños que sólo al maestro parecen interrogar. Paradojas de la historia, será el inicio de una guerra la que tejerá un manto de olvido sobre lo ocurrido.

Una cuestión llamativa es que, tal como ocurre en otro film "Los coristas", estas capacidades de interrogar y develar están puestas en el maestro, cuya tarea queda así fuertemente idealizada.Esto será reforzado por una cuestión más, ya que la ternura quedará del lado del amor entre un maestro y una joven empleada. Un amor que deberá atravesar un mandato paterno. Para entonces, el maestro ya no será tal, sino un sastre. Un destino paradójico ante la imposibilidad de que otra educación sea posible.

(*) Investigador de la UNR.

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