Educación
Sábado 18 de Abril de 2009

La ciencia que entusiasma

El investigador Rubén Piacentini dice que hay que motivar a los chicos con las experiencias.

"Es mentira que la ciencia no puede interesar a los chicos: si se los motiva con dinámicas y experiencias prácticas realmente se entusiasman". Así lo entiende el investigador y doctor en física Rubén Piacentini. En el Año Internacional de la Astronomía, sostiene que es central la tarea de los docentes, tanto para incentivar a los alumnos como para orientarlos en la búsqueda de respuestas.

La Unión Astronómica Internacional (UAI) anunció la declaración por la Unesco del 2009 como el Año Internacional de la Astronomía, iniciativa ratificada por las Naciones Unidas. La fecha alude a los primeros descubrimientos que el astrónomo italiano Galileo Galilei realizó en 1609 con un telescopio.

Pero si bien no todas las escuelas cuentan con telescopio, para Piacentini con los chicos es posible empezar desde la observación a cielo descubierto hasta llegar a la construcción de un reloj solar. Tareas para las cuales puede ser interesante involucrar a las familias de los alumnos.

Director durante quince años del Observatorio y el Planetario local, y fundador del Museo Experimental de Ciencias, Piacentini dirige actualmente el Instituto de Física dependiente de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Activo investigador, conjuga su tarea científica con charlas para alumnos y docentes donde la cita con las estrellas, la luna y el sol son los protagonistas principales.

—¿Cómo se puede motivar a los chicos en las áreas científicas?

—Los chicos son muy inquietos, y es muy raro que no les guste una actividad práctica. Ese fue el motivo por el que en su momento fundamos el Museo de Ciencias —que junto con el Observatorio y el Planetario funciona en el Parque Urquiza—; pero notaba que faltaban herramientas para empezar a trabajar estos temas. Es increíble, pero a veces voy a las escuelas y le digo a la cooperadora que además de pedir computadoras también pidan una caja de herramientas. Los chicos hoy en día no saben manejar herramientas, que hacen falta para cualquier situación, para arreglar cosas mínimas de una casa hasta la bicicleta. Aprender cosas prácticas es absolutamente clave y tan importante como la computación.

De las láminas a cielo abierto

—Muchas veces en la escuela se aborda la astronomía sólo desde las láminas y los manuales. ¿Cómo se puede hacer de manera práctica?

—Eso es central. De noche he tenido que dar introducción a la astronomía, entonces salimos afuera y les pido a quienes asisten que apunten con el dedo la posición actual del sol. Indican todas las orientaciones posibles, hasta que de a poco con la charla se van ubicando. Es mentira que la ciencia no puede interesar a los chicos cuando se les da la posibilidad de experimentar. Uno puede estudiar algo de una lámina muy linda, pero pero si logra percibirlo de manera directa el interés es mayor. No hace falta el telescopio, se puede empezar con la observación a cielo descubierto, identificando estrellas y constelaciones, por ejemplo. Hay muchas cosas que el conocimiento de la astronomía nos puede ayudar, desde un enriquecimiento cultural hasta utilizar el sol como referente para saber cómo protegernos del exceso de radiación. Para este año armé un proyecto para que docentes y alumnos puedan construir un reloj solar y usarlo con el fin de detectar los riesgos de exposición a los rayos.

—¿Qué rol les cabe a los docentes en estos temas?

—Es fundamental. Por desgracia hubo un período muy largo en donde se les dio poca importancia a las ciencias experimentales. Los chicos tienen mucha curiosidad, y los docentes tenemos que ser conscientes que no tenemos todas las respuestas, pero podemos orientarlos a buscarlas. Y con respecto a los chicos, debería ser absolutamente obligatorio que para que reciban el título secundario, conozcan desde primeros auxilios hasta los elementos básicos de medición.

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