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Domingo 07 de Abril de 2013

La carta que el gremio tenía bajo la manga

El as de espadas que maneja la Unión Tranviarios Automotor (UTA) es una carta con tanta presión que, apenas se exhibe, logra ceder al contrincante.

El as de espadas que maneja la Unión Tranviarios Automotor (UTA) es una carta con tanta presión que, apenas se exhibe, logra ceder al contrincante. Sin embargo, su uso sin medir consecuencias puede ser altamente perjudicial para los actores indirectos de este juego de poderes.

Durante los primeros minutos de ayer, el gremio volvió a usarla con el pensamiento puesto sólo en sí mismo, de manera egoísta. Sin siquiera advertirlo con mínima anticipación, la UTA fue al paro y dejó repentinamente a miles de usuarios de la líneas de la Semtur en la calle, la mayoría de ellos trabajadores del mismo tenor que los choferes que se plegaron a la medida. Pero esta vez, la acción enojó más a los usuarios. La conducción del sindicato sostuvo hasta el cansancio que el motivo fue la inseguridad de la que son blancos los empleados del sector, una realidad innegable. Pero ninguno de ellos se animó blanquear el real motivo de la huelga. Es más, amenazaron con repetirla en las próximas horas y con creces.

Días antes de la discusión paritaria que se dirime con la participación exclusiva de sus líderes nacionales, la UTA difundió un “estado alerta y movilización”. Y Rosario, un brazo durísimo del gremio, lo puso en práctica: paró para apretar un porcentaje mayor de suba salarial que el que alcanzó la zona metropolitana de Buenos Aires el miércoles pasado (un 23 por ciento a partir de la negociación con las cámaras que agrupan a las empresas de colectivos del Amba).

Manuel Cornejo, el histórico jefe del gremio local, no negó sus aspiraciones por más. Pero no dijo toda la verdad sobre el paro que, amén de la inseguridad, escondía la pelea por los sueldos: la carta bajo la manga.

 

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