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Domingo 04 de Septiembre de 2016

La canonizan 19 años después de su muerte

Envuelta siempre en su sari de algodón blanco con un borde azul, la Madre Teresa, fue durante la segunda mitad del siglo XX el símbolo de la defensa incansable de los pobres.

Envuelta siempre en su sari de algodón blanco con un borde azul, la Madre Teresa, fue durante la segunda mitad del siglo XX el símbolo de la defensa incansable de los pobres.

Galardonada con el premio Nobel de la Paz en 1979, la madre Teresa será declarada santa 19 años después de su muerte, ocurrida en 1997.

Su canonización, posible gracias a un segundo milagro registrado en Brasil —una curación inexplicable—, se celebrará justamente el año en que el pontífice argentino lo dedica a la Misericordia con un jubileo extraordinario.

Nacida el 26 de agosto de 1910 en el seno de una familia albanesa en Skopje, capital de la actual república de Macedonia, que pertenecía entonces a Albania, Gonxhe Agnes Bojaxhiu entró en 1928 a formar parte de la orden religiosa Hermanas de Nuestra Señora de Loreto, cuya sede central se encuentra en Irlanda, tomando el nombre de Teresa en honor de Santa Teresa de Lisieux.

Enviada a Calcuta, en India, enseñó allí durante varios años en una escuela para niñas de clases altas, antes de recibir la "llamada de las llamadas", es decir la vocación de servir a Dios a través de los pobres.

A principios de 1948 se trasladó a vivir en los barrios pobres de Calcuta, donde sus ex alumnas se convirtieron junto a ella en las primeras Misioneras de la Caridad.

En 1952, al tener que asistir a una mujer moribunda abandonada en la calle con los pies roídos por las ratas, algo que la conmueve profundamente, decidió volcarse completamente en una nueva tarea: ayudar a los más pobres entre los pobres.

Tras acosar a las autoridades de la ciudad, obtuvo que le cedieran un viejo edificio para dar cabida a los enfermos de tuberculosis, disentería y tétanos, es decir a aquellos que ni los hospitales querían atender.

Decenas de miles de necesitados pasaron por ese "hospicio": muchos encontraron una muerte digna, siempre en el respeto a su propia religión, otros se recuperaron gracias a los cuidados de las monjas.

Dotada del sentido de los negocios, en una ocasión le preguntó al Papa Juan XXIII si las riquezas del Vaticano podían ser utilizadas para los pobres. El Papa entonces le donó un Rolls Royce, el cual vendió rápidamente a buen precio en una subasta.

En Calcuta, Madre Teresa abrió también un orfanato, Sishu Bhavan, y un centro para leprosos, Shantinagar, donde actualmente se tejen los saris blancos con borde azul que usan las 4.500 Misioneras de la Caridad repartidas en más de 100 países.

Murió el 5 de septiembre de 1997, a 87 años, y su tumba suele estar cubierta de pétalos de flores como un homenaje a su figura en la sede de la congregación, en Calcuta.

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