El Mundo
Viernes 14 de Octubre de 2016

La campaña en EEUU es copada por acusaciones de abuso machista

Trump, que lleva todas las de perder, se empeña en responder en el mismo terreno con viejas denuncias contra Bill Clinton.

La carrera presidencial de Estados Unidos se ha centrado definitivamente en los abusos contra mujeres del republicano Donald Trump, cuya candidatura a la Casa Blanca se tambalea y cae en todos los sondeos. El hombre del famoso jopo responde a su modo: acusando a Bill Clinton, esposo de su adversaria y favorita Hillary, con denuncias de mujeres que lo acusan a su vez de abusos. Pero no es Bill Clinton quien va en la boleta presidencial el 8 de noviembre próximo, sino Donald Trump.

Contra Bill. El equipo de Trump señala abiertamente que pasará este último mes de campaña hablando de las relaciones extramatrimoniales de Bill Clinton y de las denuncias de abusos sexuales, así como del papel de su esposa, la candidata demócrata, en la intimidación a las mujeres implicadas. Pero quien está hoy en el banquillo ante la sociedad estadounidense por estas conductas es Trump, bajo una verdadera marea de acusaciones de que tocó y abusó de mujeres en años pasados. Ayer los diarios New York Times y Palm Beach Post informaron de tres mujeres que sufrieron manoseos por parte del empresario neoyorquino. Y una periodista de la famosa revista People Magazine escribió un artículo en primera persona sobre el comportamiento de Trump durante una entrevista en la que estuvo su esposa Melania Trump. Trump respondió ayer en Twitter que el artículo del NY Times era "todo inventado'' y que el incidente del que habla People "no sucedió''.

Los artículos se publican una semana después de que saliera a la luz una grabación en la que el candidato republicano se vanagloria de haber usado su fama para toquetear y besar a mujeres. El video, grabado sin su consentimiento en 2005, le costó a Trump posiblemente la presidencia. Connocido el viernes pasado, a 48 horas del segundo debate con HiIllary Clinton, tuvo un efecto demoledor. Porque si bien no era la primera denuncia de la conducta lasciva de Trump, lo puso en evidencia como ningún otro caso. Trump tuvo que pedir disculpas, y su ya mala relación con el Partido Republicano simplemente se quebró a partir de ese momento. Durante la conversación —captada por un micrófono que Trump llevaba en la solapa, pero creía en ese momento apagado—, narra cómo intentó "coger"("fuck") a una mujer casada no identificada, antes de presumir que es "atraído automáticamente por las hermosas mujeres" y que apenas las ve "comienza a besarlas". La conversación se produjo meses después de que Trump se casara con su tercera y actual esposa, Melania.

Airada respuesta. La lluvia de denuncias provocó una airada desmentida del candidato, quien durante un acto en West Palm Beach, Florida, calificó a las acusaciones como "total y completamente falsas" y un "ataque feroz y coordinado" de la prensa y de la campaña de su rival. Visiblemente enojado y frente a una multitud que le celebró cada una de sus amenazas y promesas, el magnate inmobiliario sostuvo que su candidatura representa una "amenaza existencial al establishment político" y, por eso, argumentó, este sector quiere boicotearlo utilizando los medios de comunicación. "Las calumnias e injurias que fueron lanzadas contra mí por la maquinaria de Clinton y The New York Times y otros medios son parte de un ataque perverso, acordado y coordinado", denunció Trump. "Estos hechos nunca, jamás, sucedieron", sentenció el republicano.

Pero la estrategia de Trump de devolver golpe por golpe no está generándole apoyo en los Estados más peleados, que necesita ganar. Ayer su campaña se retiró de Virginia, uno de los Estados-bisagra que definen las presidenciales. En lugar de centrarse en temas como la protección de puestos de trabajo en la industria, su campaña se concentra en Bill Clinton.

Tres contra Clinton. Trump llevó a tres mujeres que acusan a Bill Clinton de haberse propasado con ellas al debate del domingo pasado y se espera que las presente en sus próximos actos y que ofrezcan entrevistas. Partidarios de Trump han interrumpido varios actos de Hillary Clinton gritando "Bill Clinton es un violador''.

Bill Clinton registra varias denuncias. Desde el sonado caso de Monica Lewinsky en los 90, cuando era presidente, a una denuncia de supuesta violación que fue desestimada y a un acuerdo extrajudicial con una mujer que dijo haber sido abusada, el ex presidente es un típico "mujeriego".

Michelle, indignada. Michelle Obama salió ayer a sumarse al coro de condenas contra la conducta sexista de Donald Trump. Dotada para la oratoria como su esposo, Michelle afirmó sobre el video de Trump: "Esto no es normal. Es vergonzoso. Es intolerable. No importa a qué partido pertenezcas, Demócrata, Republicano, independiente, ninguna mujer merece ser tratada de esa forma. Nadie merece ese tipo de abuso", dijo en un mitin en New Hampshire. "Esto no fue una conversación de vestuario (la expresión que usó Trump para disculparse). Esto fue un poderoso individuo hablando libre y abiertamente sobre su conducta de predador sexual", añadió Michelle. Abogada de Harvard, la esposa del presidente ya tenía habituados a los estadounidenses a dar grandes discursos. Pero ayer su indignación electrizó a la multitud, enviando un mensaje de hermandad entre mujeres contra la violencia de género.

Washington Post

The Washington Post declaró que Donald Trump es un "grave peligro" para Estados Unidos y el mundo y apoya "sin dudar" la candidatura de Hillary Clinton, a quien definió como una persona "cualificada" y "preparada" para gobernar una nación "dividida". El influyente diario se convirtió en el último gran medio en oficializar su posición editorial.

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