La ciudad
Miércoles 02 de Noviembre de 2016

La Cámara de Apelaciones rechazó un amparo por la reapertura del bar "Ay Ramírez"

Los magistrados tuvieron en cuenta el estado público que tomó el tema a partir de las reiteradas denuncias de vecinos hacia el local de Alberdi al 100 bis.

La Sala III de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Rosario rechazó hoy un recurso de amparo presentado por la dueña del boliche "Ay Ramírez", de Alberdi al 100 bis, que había sido clausurado por el municipio a partir de denuncias de vecinos por ruidos molestos.
Los magistrados, Mario Chaumet, Darío Cúneo y Edgar Baracat, tuvo en cuenta la repercusión mediática del tema a partir de las permanentes denuncias de los vecinos. Además, rechazaron el amparo interpuesto por la propietaria al considerar que la administración puede "disponer la privación de efectos respecto de determinados actos que considera ilegítimos", sobre todo si pueden verse afectados derechos de terceros, y destacaron que "la obligación constitucional de no dañar sobrelleva la acción preventiva del Estado con apoyo en los principios de prevención y precaución".
El recurso de amparo había sido interpuesto contra la Municipalidad de Rosario con el objetivo de que se dejara sin efecto una resolución, que en septiembre de 2015 ordenó suspender la habilitación otorgada al establecimiento ubicado en avenida Alberdi al 100 bis.
En ese sentido, la dueña fundamentó su demanda al asegurar que el bar había sido habilitado correctamente dado que cumplía con todas las condiciones exigidas y que el órgano que impugnó dicha habilitación carece de competencia, ya que la decisión no había sido tomada por un juez de Faltas.
Por su parte, los abogados representantes del municipio expresaron que, luego de ser habilitado, el bar había anunciado su reapertura a través de las redes sociales "con gráficas propias de un boliche bailable", uso para el que no había sido habilitado, dejando en evidencia una "clara intención de tergiversar el rubro". Además, negaron que los funcionarios que suspendieron la habilitación del bar carecieran de las facultades necesarias.
"Esta Sala, en reiterados casos, ha sostenido que existe una marcada pretensión social para evitar que el micromundo tribunalicio escinda sus razonamientos del resto de la sociedad. Por la vía del aislamiento del pensamiento jurídico se acentúan las tensiones sociales y se bloquean las posibilidades del cambio pacífico. Los actores jurídicos debemos evitar que las soluciones tribunalicias se aprecien como abstracciones que desconocen lo que otros hombres por lo menos intuyen como realidad. En el caso la demandada alude a denuncias de vecinos, intervención del Concejo Deliberante, y hechos recepcionados por los medios de comunicación. Una simple búsqueda en internet muestra la repercusión social y mediática que generó el caso", argumentaron los camaristas.
Además, tuvieron en consideración que "es un hecho notorio que este tipo de establecimientos pueden producir severos daños a los vecinos. El problema con el ruido no es únicamente que sea no deseado, sino que se encuentra entre los contaminantes más perjudiciales para la salud y el bienestar humano. Produce malestar, depresión, impotencia, ansiedad, angustia, indignación y dificulta o impide la atención, comunicación, concentración, rendimiento, descanso y sueño. En este marco cabe recordar que la obligación constitucional de no dañar sobrelleva la acción preventiva del Estado con apoyo en los principios de prevención y precaución".

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