Escenario
Lunes 27 de Junio de 2016

La calidez y belleza estética de un músico con vuelo propio

Pedro Aznar presentó el sábado su disco "Contraluz" en El Círculo. La sana convivencia de los clásicos con lo nuevo y la amplitud de géneros.

Calidez, sobriedad y canciones con belleza estética. Eso fue lo que transmitió Pedro Aznar en la noche del sábado, en la presentación de su disco "Contraluz", en el teatro El Círculo. En un extenso show plagado de matices, Aznar se mostró fiel a sí mismo, con pocas palabras y mucha buena música.

El ex Seru Giran estaba entusiasmado y con ganas de cantar las trece canciones del disco nuevo mezcladas con algunas de discos anteriores, como "Panteras de polvo" o las infaltables "Fotos de Tokyo" y "Quebrado". Este fue el el tercer show de una gira que ofrece un triple estreno: el recorrido, el disco y la incorporación del platense Federico Arreseygor en el piano.

Abrió el show con el tema corto y contundente que también abre el disco: "Sol de California", un rock duro que marca el tramo más heavy de "Contraluz". "Me preguntaron en Chile dónde reciben mejor mis canciones y dije «Buenos Aires y Rosario», comentó con tonada trasandina destacando a estas dos ciudades "por la calidad de la escucha y por la calidez del público".

Sin renegar de ninguna de sus etapas, rescató "Par" y "Rencor", canciones "sanadoras", refrescando su propuesta original con la nueva banda. Fue importante y sumaron a la puesta el apoyo con proyecciones y la colaboración vocal de Arreseygor.

La melancólica e introspectiva "Domingo de verano" inició una seguidilla de temas del nuevo disco. Compartió la historia de la creación de "Por la vuelta", la ranchera surgida de una charla con amigos acerca de la segunda mitad de la vida. En ruta, viajando una tarde de semana, le vinieron frases y melodía y a las pocas semanas la probó en México.

Fue variando los climas. De la eléctrica "Refugio" pasó a la romántica e intimista "Ultima pieza", grabada en el disco con Omara Portuondo, donde la banda acompañó eficazmente. A su turno, fueron destacándose Julián Semprini (batería), Alejandro Oliva (percusión) y Coqui Rodríguez (guitarra).

Después de "Madrigal" (donde tocó el laúd), visitó "Caballo de fuego" con ritmo de festejo peruano y a "Long Way Home" le imprimió sonido tecno agregando una sutil base electrónica y estética psicodélica. El público se copó con palmas y arengado por Aznar participó en la muy pedida y celebrada "Quebrado".

Retornó al escenario dos veces y regaló seis temas más. El primero de los bises fue "Cuando el amor", transportándose a otra dimensión espiritual incluyendo mudras, el lenguaje gestual de las manos que lo conecta con la divinidad y sumó covers de Nirvana ("Come As You Are") y Tom Waits ("Waltzing Matilda"). En este tramo también cantó la enigmática "La pregunta", canción que cierra "Contraluz".

"Nos agarraron con la guardia baja, no pensamos que iban a pedir tantos bises", comentó mientras la técnica no lograba ajustarse para el cierre. Durante las dos horas de show, demostró su mirada musical abarcativa y también sus amplias posibilidades interpretativas.

A las nuevas canciones, sumó un recorrido imaginario por su propio pasado creativo, con canciones que quedaron en la memoria de la gente.

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