Central
Jueves 03 de Noviembre de 2016

La bolilla al final hizo justicia

Loustau cumplió una buena labor y despejó todas las sospechas sobre el arbitraje, tras la final del año pasado.

Tanto se habló del arbitraje, tanto cuidado extremo pusieron los dirigentes auriazules en la elección que al fin se quedaron con la razón. Más allá del efecto simbólico de tocar las bolillas antes del sorteo, que fue tan cuestionada, seguramente la dirigencia canalla ahora podrá decir que valió la pena someterse al "qué dirán". Es que la tarea de Patricio Loustau fue aceptable. Más allá de que siempre hay motivos para la polémica, llevó bien el partido, no compró pedidos de penales de uno y otro lado y aunque "manejó" las tarjetas amarillas para que el partido no se le descarrilara, estuvieron bien sacadas. Ni siquiera en el borbollón del complemento perdió los estribos.

A los 4' Pablo Pérez lo tomó a José Luis Fernández cuando se les escapaba y mereció la amarilla, pero Loustau no se la sacó. Enseguida le hizo un foul menor al mismo volante y tampoco. Pero a los 12' bajó a Lo Celso y ahí sí lo amonestó bien.

A los 22', de un tiro libre de Silva sobre la puerta del área derecha, llegó el centro, la peinó Vergini y la pelota dio en la mano extendida de Dylan Gissi cuando intentaba cabecear. No hubo intención del zaguero de tocarla y eso juzgó Loustau pese a las protestas xeneizes. Seis minutos después el pedido se trasladó a la otra área, en una caída de Herrera ante Tobio que tampoco compró. El delantero se cayó sobre el defensor.

A los 33', un guiño para Central. Villagra ya tenía amarilla por una falta de atrás sobre Pavón (26') y cuando fue fuerte sobre Pablo Pérez, también de atrás, no le sacó la segunda amonestación (debió hacerlo). Todo Boca le protestó al juez, que no se dejó presionar.

A los 41', en la jugada que terminaría en gol de Herrera, Ruben pidió falta de Tobio dentro del área tras el centro desde la izquierda de Fernández. Loustau, por fortuna para Central, no le hizo caso, dejó seguir y llegó la conquista canalla.

Sobre los 25' del complemento, Silva quiso hacer una avivada quitándole la pelota a Salazar, luego de que Pablo Pérez se la había devuelto. Hubo empujones y forcejeos y el juez calmó y amonestó a los principales protagonistas.

La última gran polémica ocurrió sobre el final del partido, cuando tras la trepada de Salazar por derecha y el pase al medio para el ingreso de gol de Ruben, Tevez, que lo corrió toda la cancha, pareció tocarlo. No fue falta y Loustau dejó seguir.

Después de que Diego Ceballos fuera el centro de la escena y motivo de la bronca auriazul durante todo un año, Loustau alejó los fantasmas que sobre todo anidaban en Central. Hasta la próxima vez al menos, no se hablará más del juez.

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