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Sábado 07 de Junio de 2014

La biblioteca, la llama interior, la merienda y el tai chi chuan

“Si de 30 chicos triunfan 3, no se puede hablar sólo de ganar”, afirman.

“El fútbol es una síntesis de la vida en 90 minutos. Es atrapante por los condimentos que tiene, las idas y vueltas, subidas y bajadas. Debemos tener mejores docentes y técnicos. Hay quienes trabajan con chicos y tienen como valor el «primero yo», entonces no se puede trasmitir lo que siente. Esa actitud habla de su idea, sus necesidades y de esa frase que sostiene «El equipo supo entender al técnico»; es totalmente estúpida”, afirma Macri.

Tras comenzar como entrenador en su Club San Roque, a los 27 años, y hacer el curso de técnico pasó a Coronel Aguirre. Luego José Di Leo, ayudante de Edgardo Bauza, lo acercó al trabajo de Daniel Teglia en Rosario Central. Regresó a Aguirre, pasó por Argentino de Rosario, Maciel, Juventud Unida de Barrancas y Real Arroyo Seco, hasta volver a San Roque.

Remarca que “hay que sentir a los jóvenes, al dolor que sufren cuando no lo ponen en el equipo o por un mal partido. Se requiere de gente especializada y que sea reconocido como tal”.

“Sólo los que estuvieron en un vestuario —afirma— saben lo que es pasar tantas injusticias, dolores físicos y malos momentos sin poder jugar. Como en la escuela, no siempre se puede sacar 10, por eso hay que darle bolilla al que saca 4. Tampoco hay que buscar que saquen 10 sin que tengan claros los valores de ser buen compañero, solidario. No se es buen vecino por no meterse con nadie, sino por ayudar a destapar los desagües después de una gran lluvia”.

En referencia a su experiencias en primera división, explica: “Central te contrata la cabeza, no el cuerpo. La organización lleva mucho tiempo. Yo coordinaba a unos 200 pibes de entre 7 y 9 años. No podía repartirme y decidí dejar ese club, ahora sigo en el negocio de mi familia, una droguería donde trabajamos todos y en el Club San Roque”.

San Roque es pequeño y de barrio. Macri remarca que “trabajar con los humildes es simple, están acostumbrados a decidir y actuar ante problemas. Si no tienen plata para el colectivo, van caminando”.

Macri dice de Hernán «Sapito» Encina, volante canalla que empezó jugando en barrio La Flores, “puede llegar a tener errores, pero sus valores, que transmite a sus hijos, son fundamentales. La forma en que habla con sus compañeros y cómo volvió de jugar en la B y de lesiones...”.

La llama. “El técnico también debe trabajar con los que no entraron al equipo. Ahí se remarca cómo el profe elige la justicia. Eso se traslada, como la llama interior que dura más allá de un partido. Alguna vez, en un entretiempo tomé una copa de campeón que había cerca y la llené con los nombre de los jugadores y alguna indicación. Luego tire un fósforo prendido a la copa y les dije que esa llama era lo que valía, aún más que ese trofeo que no tiene la llama de la pasión”, cuenta el «Loco» Macri.

Sobre la fama de la “Muchachada de Aguirre”, sostiene que “hay corridas y violencia, como también ocurre en otras canchas, pero que si sucede en Gálvez parece que la prensa lo multiplica por diez”. Asegura: “La hinchada jamás insultó a un jugador del club. Además, no podía hablar con ellos de actitud, creo que esa palabra nació ahí. Pero debe haber una contención social para que los chicos vean que hay otro modo de vida. Por eso luchamos por una copa de fútbol para los más grande y también una de leche para los más chicos, también armamos una biblioteca y hablamos de poesía, drogas, sexo. Además, cuando alguno no podía ir a la práctica se llevaba un cuento para traer leído, me miraban con sorpresa, pero yo los trataba con seriedad y después leían”.

Sobre la violencia, repasa: “Me enojaba mucho terminar los partidos con unos cuatro jugadores menos por ese comportamiento. Pensé y traje a un profe de tai chi chuan, porque buscaba alternativas para paliar la violencia y mostrar que la vida es más que eso. Trabajamos 6 meses con movimientos corporales, en un clima de respeto y silencio. Claro que el primer día todos decían que yo estaba loco, pero había que aprender lo desconocido”.

Almohada invicta. La educación se entrena en vestuarios y canchas que pisa Macri: “La motivación económica es efectiva un rato, pero lo importante es trabajar en grupo los valores y tener la almohada invicta”.

Y agregra “de un plantel de 30 chicos podrán llegar tres al nivel profesional. Al resto le cortás la cabeza si sólo se habla de triunfar. Los valores están desvirtuados, hablan de plata y no de si les gusta lo que hacen. Se puede ganar mucho y quedar vacío; pero a lo mejor, el chico que terminó de jugar en Maciel, luego es técnico, dirigente, presidente y llena su vida con eso”.

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