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Sábado 12 de Abril de 2014

La bella sensación de pertenecer

Gloria Guerrero opina sobre las mutaciones en el público ricotero y sobre el espíritu de pertenencia de los jóvenes que asisten hoy a los recitales.

Gloria Guerrero es una de las periodistas del rock más reconocidas del país y autora de "El hombre ilustrado", una más que recomendable biografía sobre el Indio Solari. Lleva sobre sus espaldas largas charlas con el Indio y el haber presenciado infinidad de recitales de los Redondos. Opina sobre las mutaciones en el público ricotero y sobre el espíritu de pertenencia de los jóvenes que asisten hoy a los recitales. Y postula que más allá de las miles reflexiones que puedan esbozarse, lo que convoca a los pibes es que "simplemente es un sentimiento que no se puede parar".

—¿Qué diferencia a los adolescentes que hoy van a los recitales de los que iban en los 80 ó 90 a ver a los Redondos?

— A fines de los 70 y durante los 80 el público redondo no era menor de edad. Por el contrario, éramos todos más bien grandotes; mayoría universitaria y de clase media. En los 90 "las bandas" comenzaron a amontonar cada vez más chicos/chiquitos y de extracciones más humildes, quienes asimilaron por ósmosis e hicieron suyas tantas poesías intrincadas y crípticas. Se han abierto infinidad de debates semiológicos acerca de cuánto se entiende la letra redonda, por qué, y cómo. Se harán mil debates más. Parece que, simplemente, "es un sentimiento que no se puede parar".

—¿Cómo analizás ese espíritu de tribu urbana de la Misa India donde copan una ciudad?

—El "pertenecer" es una de las sensaciones más viscerales y lindas; es bella siempre que "pertenecer" no se desmadre en que todos juntos "dependamos de" algo. Ahí ya no sirve. En los inicios redondos, las "misas" se celebraban los 28 de diciembre, el Día de los Inocentes, con una tribu libre que comunicaba el encuentro de boca en boca, como un huracán; los ojos ciegos bien abiertos. Como siempre, juntarse está buenísimo. El asunto es que nadie se transforme en una "bomba pequeñita".

—El Indio en la famosa conferencia de Olavarría dijo que a esta altura estaba para escuchar a los pibes. ¿Creés que los chicos no se sienten escuchados hoy en la Argentina?

—El Indio dio aquella conferencia en pleno menemato ¡claro que estaban los Redondos, y no muchos más, para escuchar a los pibes! Hoy es todo lo opuesto: creo que esta Argentina es la primera en siglos que escucha a los chicos. "Alegría, ilusión y esperanza", fue el mensaje de Solari a la presidenta en 2011. Y agregó: "Toda mi vida acepté a regañadientes que la valentía era un recurso temporario de los jóvenes". Se ve que el recurso ¡no era "temporario"!; los jóvenes entienden y respetan la valentía. Y los mayores también: el Indio es cuatro años más grande que Cristina.

—La escuela, como institución históricamente distante a incorporar elementos de la cultura popular, ¿creés que podría utilizar algo del Indio?

—¿Los Redondos en la escuela? Bueno, habría que enseñar "Ya nadie va a escuchar tu remera" (Oktubre, 1986). Explica todo el fenómeno sociocultural y al Indio mismo, por cualquier misa pasada... y por la defensa del estado de ánimo. Y por proteger el aliento. Cada quien tiene sus cosas. Al reloj, lo que es del reloj: esto es efímero. Y después, en cuanto al Indio en particular... ¡yo veo si te creo!

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