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Martes 12 de Enero de 2016

La base era el mejor refuerzo y ahora deberán rearmarlo

Central había logrado hasta la semana pasada una de las mejores condiciones futbolísticas para proyectarse con fundamento a la conquista de uno de los objetivos planteados.

Central había logrado hasta la semana pasada una de las mejores condiciones futbolísticas para proyectarse con fundamento a la conquista de uno de los objetivos planteados. Porque después de una campaña muy buena que lo mantuvo como candidato en las dos competencias, había mantenido el plantel y comenzaba a sumarle algunos refuerzos puntuales para alternar en ambos frentes. Hasta ahí eran muy pocos los competidores que estaban en un contexto similar. Tal vez Boca y quizá alguno más. Pero en el fútbol nada es permanente, mucho menos cuando de decisiones deportivas o económicas se trata. Por lo que en forma gradual y progresiva el plan inicial comenzó a sufrir variaciones que todavía no se pueden mensurar. Pero está claro que Eduardo Coudet deberá consolidar lo que tiene pero ahora encajar lo que llega. De ese ensamble dependerá  el andar.
  La primera baja considerable fue Nery Domínguez, un jugador que creció desde el pie y que se mantuvo con la cabeza. Pero las especulaciones y la no bien interpretada ley Bosman (por el caso del jugador belga que cambió el sistema de contrataciones) demoraron la renovación y con todo derecho el futbolista optó por emigrar. Y Eduardo Coudet tiene que sumar alternativas porque deberá encontrar un reemplazante y sistematizarlo al esquema que pregona.
  Después surgió el conflicto con Mauricio Caranta. Nada menos que el arquero. Y no es una cuestión menor porque se trataba del único jugador del plantel con experiencia copera y también ganador del trofeo con el Boca de Russo de 2007. Pero otra vez las especulaciones, la ley Bosman y un error de comunicación deportiva dejaron al arquero en la puerta de salida.
  Paradójicamente, Domínguez y Caranta están unidos por la misma falla: no tratar en tiempo y forma las situaciones.
  Vale aclarar que así como el club tiene todo el derecho de no extender un vínculo, también al jugador lo asiste la razón de no querer hacerlo. Discutible es y será la determinación de las entidades de castigar a los jugadores no permitiéndole trabajar el resto del vínculo por no querer prorrogarlo. Tal vez porque en la Argentina aún no terminaron de adaptarse a la normativa de que los jugadores forman parte del capital sólo cuando hay un contrato que lo garantice. Un ejemplo es lo que sucedió con Robert Lewandowski, quien jugó hasta el final de su contrato para el Borussia Dortmund cuando seis meses antes ya había rubricado su traspaso a Bayern Munich.
  Sin Domínguez y Caranta, ahora asoma la posibilidad de que Alejandro Donatti continúe su carrera en el exterior por alguna importante propuesta que aparece desde Brasil. Y el Flaco es otro de los pilares defensivos del funcionamiento colectivo del conjunto del Chacho, potenciado es cierto por la acertada incorporación de Javier Pinola a mediados del 2015.
  Por eso no es casualidad que el domingo hayan acordado la llegada de Mauro Cetto, quien no tuvo la continuidad deseada en el San Lorenzo del Patón Bauza, pero es un jugador que forma parte del ámbito canalla y también integró el plantel del Ciclón campeón de la Libertadores.
  En función de esta modificación en la hoja de ruta futbolística, en la que la idea de conservar la base del equipo fue mutando por distintas circunstancias, comenzaron a barajar y dar de nuevo. Sumaron a Rodrigo Battaglia y Esteban Burgos y tienen en carpeta la llegada de otro delantero y un volante interno más. Como así avisaron que si Franco Niell se va a Gimnasia La Plata, su reemplazante podría ser Germán Herrera, aunque en las últimas horas se abrió un interrogante.
  Sin dudas que guiados con el plan original los directivos consiguieron retener también a piezas clave como Pinola, Villagra y Alvarez, y tienen por delante culminar con las tratativas por Marco Ruben, donde cuentan como invalorable colaboración la decisión del goleador de permanecer. Pero aún dependen del okey ucraniano.

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