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Lunes 01 de Diciembre de 2014

La baja de la pobreza y la manipulación de los 90

Uruguay bajo el FA redujo sustancialmente la pobreza. Sin embargo, contra la creencia general, esta baja se debe tanto o más al crecimiento permanente de la economía que a las políticas redistributivas de los gobiernos frenteamplistas.

Uruguay bajo el FA redujo sustancialmente la pobreza. Sin embargo, contra la creencia general, esta baja se debe tanto o más al crecimiento permanente de la economía que a las políticas redistributivas de los gobiernos frenteamplistas. El mejoramiento por el redistribucionismo activo del Estado existe, claro. En Uruguay es evidente enr el apoyo gubernamental a las negociaciones en los Consejos del Salario. Pero esta negociación salarial sería imposible sin el crecimiento sostenido de la economía. Que crece gracias a la inversión privada, en muchos casos extranjera (sojeros argentinos incluidos). Una economía que crece hace subir per se, automáticamente el salario real. Entre otras cosas, porque al bajar el desempleo y subir la demanda de trabajo mejoran las condiciones de negociación del empleado ante el empleador. Y al caer el desempleo durante largos períodos, también sube el salario por aumento de la antigüedad y categoría. A su vez, se produce más riqueza general en forma prolongada, y esto se traslada al salario. Por todo esto, el salario real ha mejorado en Uruguay tanto en los años 90, con gobiernos centroderechistas blancos y colorados, como a partir de la recuperación de la crisis de 2002, y de 2005, ya con gobiernos del FA.

Esto se ve en las mediciones oficiales uruguayas del INE. Pero el FA, como el PT en Brasil o el FPV en Argentina, hace el truco propagandístico de comparar la actualidad contra períodos cortos de crisis aguda; en el caso uruguayo, el fatal 2002, y luego generalizar a "los años 90" malditos. Pero tanto el índice de Gini como el salario real mejoraron sustancialmente en los 90, cayeron con la crisis de 2002 y se recuperaron después, retornando paulatinamente a los niveles que tenían en los 90. Recién en el último par de años se superaron aquellos niveles de los 90 (el índice de Gini lo hizo en 2012, cayendo por debajo de 0,4). Hasta qué punto esto se debe a "políticas activas" o a un sostenido crecimiento que mejora el salario real, es casi imposible determinarlo, pero es obvio que este segundo factor precede y hace posible al primero. En todo caso, el FA dejó hace ya muchos años su petardismo de barricada y se dedicó activamente a atraer inversores, como bien saben en Argentina a propósito de Botnia y las otras pasteras.

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