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Lunes 28 de Octubre de 2013

La Argentina peronista

El resultado global de las legislativas deja como dato empírico y concreto la hegemonía del peronismo, en todas sus vertientes, en el mapa político argentino, con la excepción de Santa Fe, Capital Federal y Mendoza.

El resultado global de las legislativas deja como dato empírico y concreto la hegemonía del peronismo, en todas sus vertientes, en el mapa político argentino, con la excepción de Santa Fe, Capital Federal y Mendoza. Desde hoy, ese universo lábil y elástico comenzará a discutir y realinear sus posiciones para la sucesión presidencial en 2015.

   La peronización del electorado deja en cancha a Massa, Scioli, De la Sota y el candidato que defina el kirchnerismo.

   Por su peso específico, la llave del poder sgue estando en la provincia de Buenos Aires, donde se impuso Massa, quien deberá ampliar su proyección territorial y buscar fidelidades más allá de la frontera peronista.

   Esta victoria no le garantiza a Massa un camino alfombrado para su proyecto. En 2009, en ese distrito triunfó De Narvaéz y se especuló entonces con un salto masivo de los poderosos barones del conurbano hacia su estructura. Esto no sólo no sucedió, sino que hoy el empresario terminó hundido en la tabla.

   El kirchnerismo, a pesar de su debacle electoral, sigue manteniendo un piso para nada desdeñable, además de mantener el control de ambas cámaras del Congreso, aunque los números no le alcanzarán para un reforma constitucional que habilite un tercer mandado de Cristina Kirchner.

   Sin esa figura central y dominante, el kirchnerismo podrá buscar refugio en Scioli, un dirigente que le fue siempre leal pero que no calza con el relato. Los triunfos de Urribarri en Entre Ríos o Capitanich en Chaco los podría colocar en el lugar de herederos.

   Este panorama deja abierta la posibilidad de que en 2015 suceda lo mismo que en 2003, cuando el peronismo fue con tres candidatos y acaparó la mayoría de votos. Faltan aún dos años, pero nada mejor que empezar a observar los movimientos de ese magma político llamado PJ para saber dónde se comienza a sedimentar el poder.

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