Cartas de lectores
Jueves 29 de Septiembre de 2016

La Argentina enel mundo

El presidente Mauricio Macri fue a Nueva York para participar de la 71ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Macri aprovechó ese viaje para desplegar una agenda muy intensa, a tono con el reciente Foro de Inversión y Negocios que se desarrolló en Buenos Aires. Además de su discurso en la Asamblea, el presidente argentino se reunió con el ex presidente y esposo de la candidata presidencial demócrata, Bill Clinton, en un encuentro previo a la reunión anual de la Clinton Global Initiative. De ese encuentro participaron también el primer ministro de Italia, Matteo Renzi, y el alcalde de Londres, Sadiq Khan. Macri expresó allí que la sociedad argentina ha decidido terminar con una década de populismo y votó por un cambio. El jefe de Estado estuvo también en un encuentro con las autoridades de la bolsa de Nueva York y pronunció unas palabras en el marco del evento del Financial Times, "The new Argentina". Posteriormente cenó con el presidente del Congreso Judío Americano. Por cierto, el acto principal del viaje a Nueva York fue la exposición que realizó ante la Asamblea General. El tono mesurado, respetuoso, y el contenido concreto y preciso de sus palabras marcaron un evidente contrapunto con los exabruptos en que solía incurrir la señora de Kirchner. Además, a diferencia de ella, se ciñó escrupulosamente a los 15 minutos pautados. El presidente no leyó su discurso, pero se advirtió que éste fue muy bien preparado, con una adecuada distribución de temas. Esas son sólo algunas de las actividades de una agenda muy intensa, que prosigue con la infatigable tarea de Macri de restañar las heridas y persuadir al mundo de que la Argentina ha regresado a la senda de la normalidad. El presidente sabe que además de tomar las medidas que correspondan para el reinicio de las inversiones, es necesario "vender" a la Argentina. Lo está haciendo con un entusiasmo contagioso y la recepción de sus palabras y sus gestos es fantástica, mal que les pese a los agoreros de siempre. Los líderes políticos y el periodismo del mundo no escatimaron elogios a la hora de hablar de los discursos y demás intervenciones de Macri en esos foros.

Jorge R. Enríquez


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