la_region
Domingo 26 de Junio de 2016

La ardua búsqueda de un niño abona la hipótesis de que cayó al río

Valentín desapareció el 12 de mayo en barrio Formoseño, de Correa. Desde entonces se investiga su paradero.

Como en toda investigación sobre averiguación de paradero, la Justicia no descarta ninguna hipótesis. Pero para la Fiscalía de Cañada de Gómez, la más firme es que Valentín Moreno, el niño de 3 años que desapareció el 12 de mayo mientras jugaba con una hermanastra en el patio de su vivienda a orillas del Carcarañá, cayó al río y quedó atrapado en las profundidades, o fue arrastrado aguas abajo por la corriente y quizás lleve mucho tiempo encontrarlo.

   La sospecha no es descabellada ni apresurada. El poco tiempo transcurrido entre que el niño fue visto por última vez y que su padre radicó la denuncia, la ausencia en aquel momento de un vallado entre el patio de la casa y la barranca, la falta de testigos que pudieran dar cuenta de otra situación, pero sobre todo la ardua búsqueda por agua y por tierra que se desarrolló durante 15 días, hacen pensar que Valentín encontró un trágico destino en las profundidades de un río que, por la creciente, corría aquél día con inusitada velocidad y violencia.

   Valentín Uriel Moreno fue visto por última vez el 12 de mayo mientras jugaba con su hermanastra Guadalupe, de cuatro años, en el patio de su vivienda situada en barrio Formoseño, a orillas del Carcarañá y donde se llega cruzando el puente de hierro que lo conecta con la ciudad homónima aunque corresponde a jurisdicción de Correa.

   Pasadas las 15 de ese día, su padre, Diego Martín Moreno y su pareja Jessica —madre de la niña que jugaba con Valentín— se presentaron en la comisaría de Carcarañá (aunque el barrio Formoseño es jurisdicción de Correa) y denunciaron la desaparición del pequeño. A partir de entonces se desplegó un intenso operativo de búsqueda que duró varios días y que todavía continúa.

La fiscal. Así lo señaló la fiscal de Cañada de Gómez Mariana Benvenuto, que está a cargo de la investigación. "Como toda investigación de paradero no se descarta ninguna hipótesis ni ninguna línea investigativa", comenzó por aclarar la funcionaria judicial en diálogo con La Capital. Y recordó que "los bomberos llegaron inmediatamente, vinieron de todos lados, estuvieron los de Correa, Carcarañá, Alcorta, trabajaron unidades caninas y se hizo un rastrero que duró 15 días de sol a sol", contó.

   También explicó que la geografía donde desapareció el pequeño es muy particular, porque el patio tiene una pronunciada bajante que desemboca en la barranca, donde no había en aquel momento un cerco de protección porque el que tenían se lo había llevado la última inundación. El río estaba muy crecido y venía con una velocidad de 15 kilómetros por hora, una correntada fuerte para ese caudal de agua.

   Benvenuto contó que incluso, los buzos tácticos tuvieron complicaciones para realizar la búsqueda, porque las condiciones del Carcarañá eran tan adversas que hasta corrían peligro sus propias vidas. Días antes, un adulto se había ahogado en el mismo lugar y los buzos no se pudieron sumergir. Así y todo, se constituyeron, hicieron una evaluación y trabajaron en dos puntos concretos donde el cuerpo del chiquito podría haber quedado enganchado.

   "El Carcarañá es un río con muchas grietas, muchas cavas interiores, es un río turbio, y la crecida arrastraba basura y ramas. Incluso, había en cercanías del patio de Valentín un árbol caído donde presumimos que el cuerpito podía haber quedado enganchado, pero la búsqueda fue negativa", contó la fiscal.

"De sol a sol". Incluso, comentó que, en el afán de agotar todas las líneas investigativas, hasta se buscó en lugares en los que a priori no había elementos materiales para pensar que podía estar Valentín, pero se agotaron para no descartar nada. "Se revisaron dos basurales, centenares de bomberos trabajaron en esos lugares.

    Los perros rastreadores nos llevaron hasta una bolsa de plástico en uno de esos vertederos, pero adentro había un perro muerto. Sin embargo, para no quedar con el sabor amargo de que ese animal nos estuviera despistando, fueron 50 policías y bomberos a abrir bolsa por bolsa", recordó. Y abundó: "Se hicieron intervenciones aéreas con drones, recorridos con avionetas y rastrillajes terrestres en varios puntos".

   En cuanto a la búsqueda en el río, se especuló en principio con que el cuerpo podía estar enganchado de alguna parte blanca, y que en 72 horas podía emerger. Pero también podía ser que hubiese quedado enganchado del jogging que llevaba puesto, con lo cual podía quedar mucho tiempo sumergido.

    "Fueron 15 días de trabajo de sol a sol, hubo rastrillajes de todo tipo, se hizo una medida técnica de largar un muñeco del peso y la talla de Valentín para ver el comportamiento en la correntada. Los bomberos voluntarios de Carcarañá me informaron que el cuerpo pudo haberse desplazado a media agua y calcularon que, con el caudal, podría haber viajado ocho horas y terminar en el Paraná", contó Benvenuto. Y después de enumerar la cantidad de instituciones y dependencias provinciales, nacionales y municipales que participaron del operativo y de la contención de la familia, insistió: "Que Valentín cayó al río es la hipótesis más fuerte que barajamos; la investigación no está cerrada, pero hasta ahora es lo más contundente".

Las dudas del padre. Ocurre que después de más de un mes de la ausencia de Valentín, el papá, Diego Martín Moreno, dijo a La Capital sospechar que su hijo fue raptado, aunque prefirió no inculpar a nadie.

   "Todo esto es muy raro, y estoy desesperado porque pasan los días y (Valentín) no aparece. Por eso siento que me lo robaron, porque está prácticamente descartada la posibilidad de que haya caído al río", apuntó Moreno, quien desde hace tiempo está separado de la mamá del chico, que vive en Rosario, y se encuentra en pareja con otra mujer.

   Junto a él y su pareja convivían tres hijos de esta actual mujer y dos suyos hasta la desaparición del menor buscado que derivó, por disposición judicial, en el posterior y reciente retorno de su hermano de sangre con su mamá biológica.

   Moreno sospecha que su hijo puede haber sido "sustraído" por algún conocido, ya que "es un chico que no va con nadie que desconoce". E instó a "quienes saben algo, que colaboren. Sé que hay mucha gente buena, y tal vez no quiere hablar por miedo, pero le pido que lo haga por el nene, para ayudar a encontrarlo y terminar con este sufrimiento insoportable que estamos sufriendo, porque pasa el tiempo y el cuerpo de Valentín no aparece".

   La fiscal reconoció que la ausencia del cuerpo alimenta ideas en el imaginario de las personas que rodean a la víctima y de la población en general (ver aparte en página 22). Pero insistió conque los elementos que constan en la causa apuntan a la primera hipótesis de que el niño cayó al río.

Comentarios